viernes, 14 de mayo de 2010

Capítulo 67

Cap.67
Ahora ya no sabia si la opinión de Tom era realmente lo que quería conocer, o solo verle porque pensaba que el, si, me regalaría los oídos y me diría aquello que yo quería oír. Pero como lo que en realidad era, me dijo la verdad, aquella con la que todos mis amigos coincidían y que de una vez por todas termine por aceptar.
No me hizo falta mucho tiempo, para calmarme y ver las cosas desde donde en un principio tenían que haber estado y tras salir del baño me dirigí de nuevo a la sala, donde ya no había nadie.
Ursula se mantenía firme pero demasiado rígida como para que su semblante reflejara lo que ella deseaba y con el paso de las horas, solo había una misma cara plasmada en todos los allí presentes.
Nadie pareció saber el momento exacto en que Nekane fue trasladada al paritorio, pero si el instante decisivo que por fortuna o desgracia me toco vivir con Georg.
Uno de los médicos del equipo encargado en el parto, salió sujetando los guantes de látex en su mano izquierda mientras con paso firme y rápido se acercaba hasta nosotros.
Esa transición duro unos pocos segundos, pero los suficientes como para que ambos supiéramos que no iba a ser portador de buenas noticias.
Inspiró hondo, como sabiendo que aquel instante que estaba tomando para atreverse a decirlo era un lujo que no se podía permitir, pero podía mas que la decisión de hablar.
Dct: Sr. Listing..
Georg: Hable ya!!
Mis ojos aun sin poder pestañear solo estaban clavados en los finos labios de aquel medico cuarentón y canoso que parecía estar viviendo el peor momento de su vida. Los segundos a cámara lenta y la paciencia que se agotaba con cada respiración hizo que Georg le cogiera por los brazos apremiándole en su decreto.
Georg: Hable!!
Dct: Llegados a estas alturas.. mas vale prevenir que lamentar..
Su ingles era mejor de que ninguno hubiera imaginado.
Georg: No entiendo lo que me quiere decir! – decía Georg con voz fuerte y la viva imagen de la desesperación en la cara –
Dct: Necesitamos que firme un documento..
Georg: Que documento?
Dct: Aquel que nos autoriza para decidirnos por la vida de la madre o de la niña si el caso se diera
Mis ojos aun no habían alcanzado a verle del todo su cara cuando termino de decirlo, pero aun sin hacerlo dirigí la mirada hasta Georg en un intento de adivinar cual seria su reacción.
Miro las blancas hojas que el medico sostenía entre sus manos como si de un momento se le fueran a tirar encima para morderle.
Tras algunos minutos y sin ninguna pregunta por medio, me senté junto a el en uno de los bancos del pasillo, con mi brazo sobre sus hombros.
Después de que un absoluto silencio nos dieran tiempo a pensar a los dos, me atreví a preguntarle:
Ametz: Georg, por que no has preguntado el por que de esto?
Georg: Ya lo sabia
Ametz: El que sabias?
Georg: Que esto podía pasar
Ametz: El que te darían a elegir?? – conteste alucinada –
Georg: Si… - contesto cuando se giro dándome la espalda –
Note como mi presencia podía llegar a incomodarle, pero me dolía en el corazón dejarle allí solo sabiendo lo que estaba pasando.
Ametz: Quieres que me vaya?
No contesto, y era como si hubiera dejado de respirar. De hecho tuve que hacer un esfuerzo visual para cerciorarme de que su ancha espalda aun se movía. Pose una de mis manos sobre el, y fue cuando sentí que había comenzado a llorar.
Ahora veía como las lagrimas comenzaban a empapar su pantalón verde caqui, y como sus manos parecían el único apoyo no solo para su cabeza sino para las pocas fuerzas que le quedaban.
Me sentí tan compenetrada con el, que el esfuerzo que pensé que me costaría hacerle girar hacia a mi se convirtió en un pequeño empujón con el que conseguí que Georg reposara sobre mi hombro llorando como un niño pequeño.
Jamás imagine que aquella situación se pudiera llegar a dar, ni si quiera en el peor momento que nos quedaba por vivir.
Siempre dicen que hay que sacar algo bueno de lo malo, y es que aunque ninguno quisiéramos, quizá aquello nos estaba uniendo mas de lo que nadie hubiera podido concebir.
Pasaba una y otra vez mi mano sobre su lacio pelo intentando encontrar las palabras adecuadas, pero en esos momentos no sabes ni que decir, hacer o ni si siquiera pensar, pero solo rezaba para que nadie nos llegara a ver en esa situación o la voz de alarma se dispararía mas de lo que ya estaba.
Ametz: Georg… - comencé en un susurro - .. puedes contármelo
Sabia que no hacia falta mas explicación que esa, que ambos sabíamos de que hablábamos.
Ametz: Puedo ayudarte, no lo lleves tu solo. Esta decisión puede y.. va a cambiar tu vida, deja que te ayude… si es que me lo permites.
Intente no llorar y lo conseguí. No se de que manera, ni muy bien porque, pero lo que menos le hacia falta en aquellos momentos era una persona a su lado mas débil que el.
Se inclino hacia atrás hasta estar a mi altura y me miro con ojos rojos como la sangre para torcer el gesto y enjugarse las lagrimas que aun corrían por sus mejillas.
Georg: No quiero perder a ninguna de las dos – me confeso hundido –
Ametz: Ninguno queremos Georg, pero hay que prevenir.
Georg: Nekane nunca! – se adelanto a decir –
Ametz: Entonces ya esta decidido
Veía en su cara que las dudas le comían por dentro y que la sola idea de tomar la decisión equivocada podía con el.
Ametz: Nadie jamás te culpara por ello Georg
Georg: Puede que Nekane si…
Ametz: No. Además no esta nada decidido… es solo una medida preventiva
Georg: Ella no me perdonara, lo se – sentencio mirando al frente serio como en un principio –
Ametz: Es por su bien!
Georg: Tu lo sabes Ametz! Su hija era lo que mas quería en este mundo! Mas que a mi!
Tenia tanta razón que oírlo también de mi boca no beneficiaria en nada, así que me limite a callar.
Ametz: Georg no se trata en realidad de eso, sino.. de dos vidas que están en juego, y sobra el decir que te dirían sus padres si les preguntases no?
Georg: Ella me cedió a mi la autoridad de tomar la decisión si esto llegaba.
Ametz: Lo imagino, así que con mas razón. Si ella confiaba en ti es por algo, sabia que lo ibas a hacer bien, se fió de ti. – le tranquilice –
Saco de su bolsillo derecho un fino bolígrafo de metal y firmo las 6 hojas pertinentes. Se levanto secándose la cara con el dorso de su jersey y se dirigió en silencio y rápido hasta el despacho del Doctor.
Pensé en no decir nada al entrar de nuevo en la sala, hasta que Georg llegara y ver cual seria su actuación.
Ursu estaba hablando con Tom y Gus, mientras Jon se mantenía al móvil y los padres de Nekane atendían en la puerta de Urgencias a los muchos familiares que habían acudido.
Al entrar todos me miraron expectantes como esperando a alguien diferente.
Ursu: Algo nuevo?
Ametz: De.. momento, no – mentí –
Me senté en una de las sillas, no haciendo mucho caso a la conversación que mantenían aun cuando sentía la mirada de Tom clavada. Solo me despertó de mi trance el vibrador de mi móvil en el pantalón.
Al sacarlo, fue como volver de nuevo a la realidad de mi vida, que se paralizo una vez mas al leer:
Cris: Esta no os la perdono! Y te lo digo muy en serio! Solo voy por Nekane! No tiene nombre!
Releí unas 10 veces el corto mensaje sin muchas ganas, porque al comprenderlo sabia que otro problema y de los gordos se avecinaba.
Me levante automáticamente y tan solo le mostré la pantalla de mi móvil a Ursula que abrió los ojos como platos, para después girar mi mirada hasta Gustav.
Ametz: Y bien.. no tienes nada que contarnos?
Gus: Yo? – se sorprendió –
Ursu: Se lo ha dicho!
Gus: De que habláis?
En otra ocasión probablemente hubiéramos empezado un juego divertido de palabras que además nos hubiera dado la oportunidad de averiguar aquello que Cris no quería reconocernos, pero mi picardía se había esfumado ya hacia algunos días.
Ursu: El desgraciao de el se nos ha adelantado!
Gus: Hablas de mi?
Ursu: Bueno yo creo que ya es hora de que alguien nos cuente que pasa aquí, y ese vas a ser tu majete! – le amenazo con el dedo –
T: Creo que me he perdido algo
Ursu: Que es lo que tienes con Cris y porque nos estas quitando el papel de amigas?? – se dibujo una pequeña sonrisa en su cara que Gus no tardo en devolver –
T: Buah.. por donde empezar?
Gus: Cállate Tom, no empecemos, eh?
Ursu: Déjale que hable! O prefieres hacerlo tu?
Gus: No tengo nada que decir…
Ursu: Y por que Cris esta de camino aquí??
Gus: Pues será por ver a su amiga, no? Es lo mas normal!
Ursu: Seria lo mas normal de no ser porque ninguna de nosotras la hemos avisado! Chivato traidor!!
T: Otro insulto mas para mi lista del enano, chivato! – le regaló -
Gus le lanzo una mirada envenenada a Tom mientras se reía con Ursu.
Gus: Cris no lo sabia?¿ - pregunto alucinado –
Ursu: No, pero gracias a ti si, y ahora que ‘nosotras’ nos vamos a ganar el broncon del siglo por no decir del milenio… nos merecemos que nos cuentes que se cuece entre vosotros!!
T: Si piensas que este pan sin sal te va a responder a algo como eso, es que no le conoces bien. Aunque yo por un módico precio te cuento lo que tu quieras
Ursu: Por cuanto?
T: Una noche
Ursu: Trato hecho!
Gus: Pero que es esto?? Trapicheando guarrerias sobre mi vida en un hospital con una amiga de parto??
T: Exactamente eso enano!
Gus: No lo harás! – le amenazo a Tom –
T: El que?
Gus: Contar nada, en 1º lugar porque no sabes nada
T: Ah no?
Gus: No!
T: Que no se? O que no me atreveré?
Gus :Que no sabes nada pimplai!
T: Bien… - carraspeo dándose un leve golpe en el pecho – Ursu preciosa, que prefieres primero, el capitulo de las vacaciones de verano o la noche de Barcelona?
Ursu: Que vacaciones de verano?
T: Las que tiene planeadas para irse o a Isla Margarita o a Isla Mauricio
Solo pude oír el sonido hueco del capón que Gus le propino a Tom antes de volver a bajar su mano.
Gus: Ni se te ocurra!! Como eres tan cotilla puto rastas??
T: Sin Bill y sin Georg no tengo a nadie mas que espiar enano
Gus: Te mato, me oyes? Te calcino una a una esas asquerosas trenzas que tienes por pelo, y ten por seguro que con la mierda que tienen ardes entero fijo!
Ursu: Jajaja, hasta va a ser gracioso y todo el asesino este! Jajaja
T: Como dices? El asesino?
Ambos se quedaron inmóviles con el mote que a Ursula se le acaba de escapar y que por supuesto tendría que explicar.
Les deje en aquella conversación tan entretenida y me alegre que por lo menos alguien todavía tendría humor a pesar de todo.
Salí a ver si Georg había vuelto, pero el pasillo seguía mas desértico que hacia unos minutos, así que opte por lo que hasta dia de entonces nunca me había dado por hacer, y al sentir la primera dosis de humo entrar en mis pulmones junto con el frío helador adivine que desde ese momento seria la única manera de desconectar.
Deje la mente en blanco a pesar de todo, y no pensé en mas que la manera de escapar de todo aquello una vez Nekane saldría del hospital.
No abrí los ojos hasta que una respiración se acompaso a la mía.
Sabia antes de hacerlo quien era y aun así se me embrabucaba el corazón cada vez que mis ojos le descubrían.
Su cara ligeramente girada apostada junto al marco de la puerta, sus piernas cruzadas y un cigarro que compartir.
T: Tira esa mierda y fuma esto anda
No abrí los ojos hasta que una respiración se acompaso a la mía.
Sabia antes de hacerlo quien era y aun así se me embrabucaba el corazón cada vez que mis ojos le descubrían.
Su cara ligeramente girada apostada junto al marco de la puerta, sus piernas cruzadas y un cigarro que compartir.
T: Tira esa mierda y fuma esto anda
Le mire desconcertada pero acepte encantada su invitación.
Ametz: Que es?
T: Fuma y veras
Antes de probarlo debía haberlo adivinado mas que nada por el olor que desprendía. Al hacerlo una sonrisa se me escapo sin permiso recordando mis años en el lado oscuro de las drogas, un pasado divertido pero enterrado del todo.
Ametz: No sabia que te gustara la hierba
T: Casi nadie lo sabe
Ametz: Nunca te he visto fumado?
T: Es una pregunta?
Ametz: Supongo…
T: Creo que no, solo me lo permito en épocas de ‘vacaciones’
Ametz: Y ahora que buena falta nos hace a todos!
T: Fumas?
Ametz: En realidad no, solo en noches de desfase con las lagartas
T: Entonces?
Ametz: Se me había ocurrido que era lo único que me haría desconectar
T: Que pasa? – me pregunto al instante –
Ametz: Como? – le mire de nuevo –
T: Que va mal?
Ametz: Eeee… nada en especial, no?
T: Me lo preguntas a mi?
Ametz: Has visto a Georg?
T: No, y tu?
Ametz: Tampoco..
Una conversación en la que ambos queríamos saber pero ninguno quería decir demasiado. La interrogante era el medio perfecto para conseguirlo.
T: No quieres hablar de ello?
Ametz: No – conteste cortante. Al darme cuenta le mire y le pedí disculpas con la mirada –
Ametz: Prefiero no hacerlo, cuéntame algo que me saque de este agujero aunque sea lo que nos dure el canuto por favor.
T: Si es por eso tengo mas! Jejeje – intento simpatizar –
Ametz: Pues haz que se pare el tiempo suficiente para que me agarre un buen pedo a Maria!
T: Si por mi fuera…
El silencio me hizo recordar el frío que hacia allí fuera y lo poco apropiado que era estar fumando Marihuana en la puerta de un hospital.
Ametz: Tom, no creo que estemos en un buen lugar.. haciendo esto.
T: Pero si todavía no te he tocado!! – soltó gracioso –
Ametz: Jajaja – sonreí sin ganas – no empieces y vámonos al parking
T: Si a ti te pone mas allí.. por mi ok, no problem baby!
Ametz: No cambiaras eh?
T: Si esto te hace sonreír… no – me contesto risueño –
Ametz: No quieres estar con Georg?
T: Si no ha aparecido es porque quiere estar solo, le conozco.
Ametz: Aahh.. vale
Nos dirigimos con paso firme hasta el aparcamiento se que encontraba justo en un lateral del hospital y donde entre dos coches nos acomodamos, como un par de quinceañeros porretas.
T: así te vas a helar
Ametz: Ahora de momento no siento el frío
T: Bueno de todas maneras ponte esto – me sugirió mientras se quitaba su sudadera y me la ponía sobre los hombros –
Ametz: No hace falta Tom..
T: Yo llevo demasiada ropa, a mi me sobra
Ametz: Eso va con segundas? – le dije picara –
T: Bien! Empiezo a ver a la Ametz que conocí!
Ametz: Contigo es imposible no serlo!
T: Imagino que eso es.. un piropo?
Ametz: Si
T: Ah! Entonces gracias simpática – me dijo mientras me daba un pequeño codazo –
La siguiente calada termino con lo que quedaba del porro y lo tire bajo mis zapatos para aplastarlo.
T: Bueno pues sino te importa me voy a hacer otro porque te lo has fumado a cara perro maja!
Ametz: Que exagerado!
T: Tu le das a esto, no?
Ametz: No, pues?
T: y una mierda! Una persona que no fuma a menudo no se fuma uno casi entero ella sola y esta tan normal como tu!
Ametz: Tuve un época oscura en mi adolescencia…
T: Y aun la mantienes?
Ametz: Que no, que no! Jejeje. Que no fumo.
T: No me lo creo
Ametz: No te miento Tom. De verdad
Me miro arqueando una de sus cejas y se fue acercando mas y mas hasta que pude sentir su aliento en mi nariz, y cuando pensaba que lo iba a hacer sin ningún lugar a dudas, su mano empezó a revolver el bolsillo contrario a su posición, en su sudadera colocada sobre mis hombros sin desviar su mirada de mi.
T: Tranquila, no te voy a hacer nada – me aclaro con su aliento en mi boca –
Ametz: No se porque, pero lo sabia
T: Eso no es lo que me dicen tus ojos
Ametz: Mis ojos no valen de referencia, estoy fumada!
T: Lo que he visto en ellos no es eso guapa
Gire la cabeza a la vez que el se separo de mi.
T: Estate tranquila Ametz, no te sientas culpable
Ametz: Como dices?
T: Necesitas aunque sea media hora de desconexión del infierno de ahí dentro, ya no puedes hacer nada
Ametz: Por que dices eso?
T: Se que es lo que estabas pensando
Ametz: Es que aquí no hago nada.. de provecho
T: Y dentro si? Esta su familia, su novio, el resto de sus amigos…
Ametz: Ok. Dejémoslo
T: Si, es cierto! Perdón, me lo habías pedido – se apresuro mientras me regalaba un guiño –
Le mire como sus dedos se desenvolvían perfectamente entre la palma de su mano viendo la destreza que tenia para liarse un canuto.
Ametz: Tu si que sabes eh?
T: Alguno que otro ya me he hecho ya..
Ametz: Si, lo veo, lo veo. Desde luego se podría decir que la parte de tu cuerpo que deberías asegurar, como buena estrella de Hollywood, son tus dedos eh?
T: Eso si va con segundas, eh lagarta?
Ametz: Jajaja, ya empiezas?
T: Pero si has empezado tu!
Me reí pacifica, mirando embobada aquella perfecta sonrisa que se le dibujaba en la cara
T: Ya se que mis dedos se mueven a la perfección, eso es lo que me dicen siempre..
Ametz: Quien? Tu novia la rubia esa..?
T: Novia? Rubia? Cual de ellas?
Ahora la diversión momentánea me gustaba sin remordimiento alguno.
Ametz: Esa que tanto te gusta, es sin ningún lugar a dudas tu preferida, no?
T: Tu conoces a una rubia que ha estado conmigo? – me preguntaba atónito – Bueno en realidad, si pero.. jeje – pareció ruborizarse al recordar a Ursu -
Ametz: Yo, y medio mundo nene
T: Lo dudo…
Me reí abiertamente viendo como Tom dejaba de trabajar con las manos para mirarme descolocado a intentar averiguar que era lo que le quería decir. Su cara de confusión me hizo subir el volumen de mi risa.
T: Te hace gracia eh? Oye pues cuéntame el chiste que yo también me quiero reír!
No podía parar de reírme en sus narices, cosa que aumentaba con cada mirada que le echaba.
T: Y luego dice que no fuma la tía drogata! A ver tu Antoniaaa! – me gritaba gracioso mientras se arrimaba a mi – Dime quien es esa rubia, a ver si me están emparejando con ella y el tonto de mi no la ha catado todavía!!
Tranquilice mi risa nerviosa, supongo que en parte por la cercanía que ahora nos unía y le dije:
Ametz: Gibson??
T: Jajaja, creo que este también es para ti – me dijo riéndose mientras me ofrecía el porro que acababa de terminar –
Ametz: Mas?
T: Si, porque… o yo he fumado mucho, o tu muy poco. Estoy atontado!!
Ametz: Naciste así Tom!
T: Si, y eso, es lo que te gusta de mi nena
Solté un bufido mientras ladeaba la cabeza en un gesto de resignación.
Suspire hondo colocando ambas manos tras mi culo, irguiendo mi espalda mas aun.
Ametz: Me alegro de que hayas venido Tom
T: Yo.. creo que también
Encendió el porro antes de que me hubiera dado cuenta, lo que me hizo saber que la maria ya me estaba afectando y mas de lo que imaginaba.
Ametz: Si te pregunto algo.. me contestaras?
T: Depende de que
Ambos nos miramos y antes de que pudiera articular palabra, se aventuro:
T: Bill no!
Ametz: Escucha antes de contestar! Solo quiero saber si no ha venido porque no ha podido o por.. por todo lo que ha pasado.
T: Tu que crees?
Ametz: Lo segundo?
T: Entonces porque preguntas si ya lo sabes?
Ametz: Pero es Georg, Nekane…
T: Además seguro la prensa se enteraría y es lo ultimo que Georg quiere, digamos que el se ha quedado de señuelo haciendo los deberes por el resto para..’despistar’
Ametz: Sabes que?.. os echare de menos
T: Es lo que os pasa a todas nena, se que soy irresistible y adictivo, peroooo… es lo que hay! Jajaja
Me puse algo seria al mirarle y confesarle:
Ametz: No cambies nunca Tom, que nadie te haga cambiar, eres genuino.
Sus facciones se tensaron y las pequeñas arruguitas cercanas a sus ojazos desaparecieron, sabiendo que lo que me iba a decir iba totalmente en serio:
T: Te diría lo mismo de no ser porque toda esta mierda ya lo ha hecho contigo
Ametz: Bahh.. no te creas, todo pasa, y esto lo hará, tarde o temprano.. ni me acordare!
T: Ojala sea así, y de hecho espero, que el dia que eso suceda vengas a verme y nos corramos una fiesta juntos.. por los viejos tiempos se puede decir, no?
Ametz: Claro! Eso esta hecho!
Mire de nuevo al frente, entristeciéndome al saber que aquella era la despedida.
Ametz: Bueno.. supongo que de un modo u otro.. sabré de vosotros.. los paparazzi seguirán en vuestra vida diaria así que…
T: Coño! Como nos quieres eh cacho golfa??
Ametz: Jajajaja, pero es la verdad
T: Supongo que si, pero si te vas a fiar de lo que esa escoria humana diga.. mal vamos! Para este año seguro que me sacan otras 25 novias, 4 hijos secretos y quien sabe si otro hermano!
Ametz: Bueno… es el precio de tener un Escalade y un R8 en tu garaje desgraciao!
T: Jajaja que jodia’!! Buen golpe.
Ametz: Es la verdad, no?
T: Si y no. Yo tengo lo que tengo gracias a mis dedos nena – me dijo con tono soberbio – lo recuerdas?? – y me guiño un ojo gracioso –
Ametz: Supongo que si, jeje
El porro había estado rulando entre nuestras manos hasta que como el anterior acabo en la suela de mis zapatos y después de algunas conversaciones banales y otras algo mas interesantes decidimos volver.
Mi intención era mucho mas fuerte que mi cabeza que al intentar incorporarme note con el estomago se me volcaba de un golpe colocándome de nuevo en el suelo.
Tom llego tarde en su intento de sujetarme, consiguiendo solamente quedarse a cuatro patas justo frente a mi.
Me incline totalmente hasta sentir el frío en la espalda riéndome sin parar, viendo la cara de susto que llevaba impresa en sus ojos.
T: Te has hecho daño?
Intentaba contestar pero solo se me escapaba el aire entre los labios imposible de formular una palabra coherente.
T: Me alegro de que no…. fumada! – se adelanto gracioso –
Y al intentarlo de nuevo no pude terminar la hazaña porque Tom me cortaba el paso con su cuerpo.
Sabia que lo iba a hacer. Esos calambres que se te acumulan en la boca del estomago cuando algo que deseas y temes del mismo modo sabes que va a suceder. Que te corta la respiración y hace que tragues saliva de repente intentando aclárate la voz si es que consigues llegar a decir algo.
Solo me miraba, una y otra vez y me hubiera gustado estar en su cabeza para saber exactamente que es lo que pensaba en ese mismo momento.
Sus ojos no me deseaban del mismo modo que antes, pero aun así veía algo que no era solo amistad o lastima.
Unos segundos eternos que quería nunca terminasen. Ahora podía ver a Bill de nuevo.
T: Lo sigo viendo en tus ojos – me dijo sintiendo su aliento entre mis labios –
Ametz: De.. de que.. me hablas? – conseguí contestar –
T: Y si… - empezó a decir con voz ronca y apetecible – hago… esto??
Antes de sentir como su respiración moría en mi boca cerré los ojos asustada. Ni si quiera creo que a eso se le pueda denominar besar, pero sus labios si se juntaron con los míos, una milésima de segundo que fue como volver a sentir el corazón ardiendo de pasión.
Cap.192
Se separo al instante, casi como si nunca se hubiera acercado. Aun seguía con los ojos cerrados recelosa de lo que me iría a encontrar si los abría.
T: Mírame – me ordeno –
En ese momento aprendí a dejar de respirar.
T: Me alegra saber por ti… que lo harías – inspiro hondo antes de mirarme - No por Bill.
Ametz: Que quieres decir? – le conteste aun nerviosa –
Aun sentía casi su piel pegada a la mía y el suave aliento de su boca junto a la mía. Era imposible no tiritar casi de placer al tenerle a tan pocos milímetros. Era una fuerza superior la que se apoderaba de tu cuerpo cuando ese chico se acercaba, bloqueando cualquier atisbo de cordura que quisieras tener en aquel momento.
T: No pienso hacer nada contigo Ametz
Ametz: Quien te lo esta pidiendo? – salte indignada separándome de el –
T: No me entiendas mal… quiero decir que así de algún modo te será mucho mas fácil.. olvidar todo.. supongo – confeso triste -
Ametz: No te entiendo
T: Nada, perdóname, olvídalo
Ametz: Dilo! – le apresure –
Pensó unos instantes antes de desviar su mirada y devolvérmela algo turbia.
T: Creo que si puedes hacer algo con otro que no sea Bill.. podrás olvidarle mas fácilmente
Ametz: Y ese.. se supone que eres tu? – le pregunte sarcástica, demasiado, para la situación –
T: Se que lo harías – contesto herido en su orgullo –
Ametz: Que equivocado estas… - dije sonando fuerte mientras aun me temblaban las piernas –
Se acuclillo con sus brazos sobre las rodillas y arqueando la ceja, bajando su mirada, tal y como Bill hacia cuando le retaban.
Ahora casi podía adivinar la temperatura que mis mejillas estaban cogiendo, hasta tal punto de intentar disimularlo cubriéndolas con mis manos.
T: No querrás que lo intente verdad?? – dijo serio y seductor -
Ametz: No seas crio anda Tom! – solte entre risas intentando levantarme –
Sabia que o salía de allí o seria la ultima vez que estaría cuerda para decir que no.
Su enorme mano derecha se poso sobre mi hombro haciendo presión, sentándome de nuevo.
T: Sabemos que pasaría – sentencio rudo -
Ametz: No digas eso, porque no es verdad. Eso forma parte del pasado.
T: Un pasado que no has enterrado Ametz
Ametz: Por que me haces esto?? Quieres saber si en realidad soy la puta que todos dicen?? – grite enfadada –
La única escapatoria que me quedaba y la manera de averiguar su verdadera intención ahora eran la misma, uniéndose en un juego demasiado peligroso para salir ilesa.
T: Para nada – contesto convencido -
Ametz: Entonces?
T: Ambos sabemos sin hablar lo que hay
Ametz: Sobre que?
T: Sobre todo, Ametz! Por favor no te hagas la imbécil conmigo!
Ametz: Pero ahora por que esto?? A que viene? Quieres decirle a Bill: ‘Esa furcia en el fondo no merecía la pena, me la pude tirar pero no lo hice hermanito!’ Es eso?
T: Que equivocada estas! Jamás lo haría, no soy tan cabron!! – grito con odio -
Ametz: Entonces?
T: Una cosa es querer, otra deber.
Su contestación me dejo mas muda de lo que hubiera imaginado.
Ametz: Sigo sin entender esto Tom..
T: No le quieres tanto Ametz – contesto firme mientras se levantaba dejándome allí –
Me incorpore tambaleándome queriendo ver su cara. Le seguí rápida y me puse ante el, señalándole.
Ametz: Y tu que sabes?
T: Lo he visto en tus ojos! Me has dejado besarte!
Ametz: Y vas a correr a decírselo, no? – grite sintiendo como la ira empezaba su camino, quemándome los pies –
T: Deja de decir eso! Nada de esto le voy a contar a Bill! No es una prueba para el, sino para mi!
Ametz: Para ti?
T: Si, y por extensión para ti también.
Ametz: Si que eres un cabron! – me atreví a decir – me has tenido donde tu querías para en el momento exacto… atacar! Me has dado todo lo que necesitaba: apoyo, cariño, confianza y cuando he bajado la guardia… Zas!
T: No es verdad!
Ametz: Si que lo es!
Me agarro fuerte por los brazos y me empotro sobre una de las furgonetas que reposaba a nuestra derecha. Y sin mediar ni una palabra mas, me beso fuerte, casi dañino.
Me revolvía nerviosa, en el fondo sabiendo que solo oponía resistencia porque temía que alguien nos podría ver.
Cuando me canse de luchar en vano contra el, me relaje pero sin devolverle aquel beso interminable que tan dulce a pesar de todo me estaba pareciendo.
Su lengua recorriendo diestra mis labios, sintiendo como el frío de su piercing se iba templando con el calor de mi boca.
Se separo cuando pensaba que iba a estallar de calor.
T: Lo ves?
Me hicieron falta unos segundos mas de los necesarios para poder mirarle y contestar sin que la voz me temblase.
Ametz: No puedo confiar en ti – admití apenada –
T: No porque nunca hemos sido amigos, pero a pesar de eso, esto nunca saldrá de aquí.
Ametz: No eres bueno.. – le dije dolida –
T: No sabes mis intenciones ni el porque, así que no me juzgues Ametz, yo no lo he hecho contigo y creeme que podría haberlo hecho
Su razonamiento me dejo un tiempo pensativa, digiriendo sus ultimas palabras y sin duda su atrevimiento.
Ametz: Si no eres mi amigo, por que te has hecho pasar por uno y luego haces esto?
T: Por ti!
Ametz: Por mi?? Pero.. que… cojones! – le salte torciendo el gesto, separándome de sus brazos –
Ametz: No has podido pensar por un momento que.. – estaba mas nerviosa que antes y sabia que lo que iba a decir no debía hacerlo, pero era la verdad y ahora la sinceridad corría de mi parte –
T: Que, que?
Ametz: Que eres Bill! Le veo a el! En tus ojos! En tu boca! Sus brazos, su nariz, sus facciones, sus manos… eres.. lo que quiero ver! – solté en el fondo mas dolida que el –
Como Tom me había dicho, la verdad duele, y aquello le dolió casi tanto como a mi. Vi como sus pupilas se contraían repentinamente oscureciendo el color de sus ojos, diluyendo su saliva que ahora le quemaba en el paladar.
Sus músculos se tensaron bajo su ropa, cediendo ante la presión por golpear.
Ametz: Lo siento – me disculpe al instante – no debía…
T: No te creo. así como no creo que seas una aprovechada, tampoco me creo eso.
Ametz: Tom.. volvamos, por favor. Lo único que no necesito ahora es agravar mas mi situación
T: No era mi intención, solo quería que te dieses cuenta que.. – se corto como ruborizándose por lo que estaba pensando –
Le mire preguntándole con los ojos, levantando su mentón con mis dedos.
T: Que no sufras por algo.. que no es como tu crees.
Ametz: Ya se que… lo que yo quiero jamás sucederá, pero eso no tiene nada que ver contigo Tom.
T: No en especial, pero tienes que darte cuenta que Bill no es el único, no es tu única esperanza, ni la persona de tu vida, que sin el te mueres! Jamás pienses eso de nadie! Porque no es verdad
Ametz: Estas intentando encubrir tu verdadera intención con esto??
T: Para nada! Si hubiera querido.. ya me hubiera entrometido Ametz
Ametz: Entonces, es que tengo que agradecerte algo?
T: No, porque ni aun con esas lo ves. Tendrás que darte cuenta tu solita
Jamás sabré si la intención de Tom era tan desinteresada como el me quiso hacer ver. Siempre me debatiré en la dubitativa de si lo hizo porque quería besarme, si lo hizo por comprobar mi verdadera integridad o si Bill le encargo hacerlo; pero de alguna manera estaba segura de que no saldría de allí.
Ni la conversación que habíamos tenido, ni nuestro ultimo momento juntos, y aunque hubiera querido recordarlo como el dulce abrazo que me regalo junto con sus palabras en la sala del hospital, serán lo ultimo que vea de el cuando su rostro aparezca en mi subconsciente; creo que sus labios sellan mucho mejor ese sentimiento.
Tampoco nunca me volveré a plantear si mi confesión sobre el porque de lo que hice era realmente la verdad, ya que probablemente me encontraría algo que si aliviaría mi dolor pero me haría olvidar mas fácilmente esa parte que quería permaneciera conmigo de Bill por el resto de mis días.
Lo que me hizo bajar la guardia y esconder las uñas, fue su triste mirada hacia mi. Comprobé la claridad de su corazón y lo mucho que sentía a su modo todo. Bajo esa apariencia de egoísta, petulante, ególatra, narcisista y egocéntrico se escondía una personalidad frágil y dulce, que puede ser derribada con tan solo la palabra exacta de la persona indicada, imagino que ese no es nadie mas que Bill.
En el fondo ambos sabíamos, tal y como el había dicho, la verdad de todo.
Siempre quedaría eso entre nosotros que ni si quiera sabíamos lo que era pero nos unía de algún modo, teniendo presente que los mas importante para ambos era Bill.
Ametz: Se que se fía de ti – le dije inesperadamente –
T: Mas que tu si desde luego
Ametz: No.. me tomes en cuenta algunas cosas…
T: Conmigo no te disculpes, se lo que quieres decir y lo comparto contigo. Ven aquí anda –me dijo antes de estrecharme de nuevo –
Conseguí no sentir nada que no seria nostalgia y cariño por el, verle con los ojos que debía.
Le bese tierna en el cuello, queriendo transmitir con aquel ultimo beso tantas sensaciones como había vivido con el: sorpresa, simpatía, alegría, deseo, pasión, cariño, amistad y confidencia.
Inclino su cabeza hacia atrás recibiéndome sin resistencia, su mano se poso nerviosa entre mi pelo ayudándome en mi trayectoria, y aun así sabia que aquello era lo mas puro que ambos deseábamos.
Quise decirle tantas cosas, que el miedo de romper aquel final perfecto, aunque solo seria con el, me paralizo la lengua por completo.
Me separe lenta y algo abotargada, cuando sentí su móvil vibrar entre ambos.
El tiempo había pasado demasiado despacio en nuestro mundo, del que salir costaba mas que cualquier otra cosa.
Al separar su mano de mi nuca sentí de nuevo el frío, esta vez un frío que me llego hasta los huesos cuando descubrí que aquella llamada no traería nada bueno y mas al ver la expresión de Tom, tornar en una de desagrado.
Ametz: Que pasa? – le pregunte –
T: Era Gus.. creo que debemos volver – me dijo con la misma imagen del pánico en la cara –
Ametz: Tom que pasa??
Me colgué de su brazo mientras rápidos volvíamos al recinto.
Ni un solo sonido salió de su boca, pero el solo gesto de agachar la mirada para evitar la mía y que descubriera la autentica razón, me hizo saltar de angustia separándome de el para echar a correr.
El corazón me latía mas rápido de lo que mis piernas podían correr y la impotencia de saber que no llegaría me hacia la respiración mas insuficiente.
Cuando me separe de Tom, solo pude sentir sus veloces pasos tras los míos, queriendo llegar tan rápido como yo.
La garganta me quemaba de dolor guardando unas lagrimas que estallarían cuando mi paso se detuviera en el instante de llegar. El frío ahora recorría intenso mi cuerpo, solidificando cualquier parte que quedara con vida.
La entrada ahora se me antojaba oscura y nebulosa, desértica, tan solo con el ruido sordo de mi corazón luchando por llegar. Los pasos se me iban acortando y la vista cada vez se estrechaba justo a la vez que el pasillo alargaba sus metros.
No gire mi vista para ver si Tom me seguía porque le sentía tan cerca que creía que si paraba un instante mi marcha, me atropellaría.
No quería pensar, de hecho no podía, pero el presentir que lo que me esperaba no era de ninguna de las maneras algo bueno, me hacia sufrir casi de un modo malévolo.
Solo podía distinguir el rostro mortecino de Nekane entre mis pensamientos, blanca, pálida, aterida… un flash de sensaciones amargas y dolorosas que rezaban porque no se cumplieran.
El final del pasillo llego, y la primera gota fría de sudor corrió por mi nuca resbalando hasta la mitad de mi espalda, sintiendo como se me empapaba la camisa.
Las primeras escaleras me parecieron lo mas rápido desde que había echado a correr, pero pasando del 1º piso crecían sin parar hasta no ver el limite ni fin. La mano izquierda se me resbalaba de la barandilla intentando hacer presión por avanzar tan solo consiguiendo dilatar el paso.
Un ácido sabor a incertidumbre se me acentuó bajo la lengua fluyendo de un modo rápido, mezclándose con la saliva que ahora tragaba repentinamente intentando no atragantarme con ella.
Llegando al piso vi su puerta sin ni si quiera llegar y fue cuando la mueca de dolor se reflejo en mi cara, los ojos se me aguaron imposibilitándome la vista.
Me seque las primeras lagrimas con el dorso de mi camisa, intentando no alarmarme mas de lo que ya estaba sin saber la certeza de la situación, pero era demasiado pedir para un estado de alerta en el que yo misma me había posicionado. Como era de esperar no había nadie.
Ni si quiera toque en la puerta antes de entrar porque sospeche que nadie nos estaría esperando, y después de desechar la idea de coger de dentro mi móvil, me dispuse igual de rápida a salir y correr hacia los quirófanos.
Al volverme vi a Tom en el umbral de la puerta esperándome, dispuesto a seguirme allí donde yo fuera. Las palabras en momentos como aquellos sobraban, de hecho no podía describirme de ninguna otra manera mejor su estado de animo, que con aquel rostro descompuesto por la inquietud.
El podía saber mas que yo, pero no sabia que hacer o donde ubicarse. Me aguardaba con cara de respuestas inmediatas y a mi solo se me ocurría echar a correr hacia el único lugar donde podían estar.
Ninguno dijo ni una sola palabra en el segundo que duro el intercambio de miradas, pero tampoco hizo falta, Tom siguió cada uno de mis pasos apresurados casi tan diligente como mi sombra.
Las escaleras se me hacían interminables y la presión que la intermitente y acelerada respiración me había propinado me imposibilitaba la llegada del suficiente oxigeno al cerebro.
Podía sentir el aliento de Tom acompasado al mío en mi espalda, mientras mis pasos se aceleraban con los suyos.
Sentía el impulso de acelerar mas fuerte con cada pisada pero mis piernas no podían moverse mas rápido.
La llegada fue inesperada y mas rápido de lo imaginada.
Tan solo Ursula y Gus se mantenían junto a el, en la escena lejana que ante mis ojos apareció. Un nuevo impulso y un ultimo esfuerzo.
Podía imaginar sus rostros sin ni si quiera verlos. Ahora la esperanza era lo que anhelaba mas que cualquier otra cosa, quizá su aspecto desenfadado es lo que me hizo relajar los músculos de tal manera que los últimos metros ya no fue necesario recorrerlos sin aliento y contra reloj, justo el tiempo necesario, los segundos exactos en los que toda una vida cambia.
Ni si quiera sabes muy bien como sucede. No ves el momento, el enlace de los hecho, tan solo el final de todo y el instante preciso y desencadenante que hace que todo termine.
El medico frente a Georg, que parecía escoltado por Ursu y Gus a sus espaladas, dio un paso al frente, como alistándose con su oyente, preparado en cierto modo para lo que tendría que afrontar.
Según iba llegando mi paso disminuyo con miedo a acercarme, con pavor a lo que ahora mis oídos si podrían escuchar. Tom se mantenía detrás de mi como un espectro.
Aun no había llegado a esa distancia en la que los demás podían percibir nuestra presencia, pero la parálisis a la que ahora me veía sometida era insuperable.
La oscuridad de sus ojos, el semblante critico, sus manos lánguidas, la mirada perdida en el infinito sin ningún punto de referencia, la respiración tan escasa que casi parecía muerto, aquel silencio tedioso, que de haber permanecido mas de un minuto nos hubiera vuelto locos.
Dct: Sr. Listing… - balbuceo sin mirarle a penas a la cara – no… - tartamudeo, ahora parecía que su cuerpo estaba emitiendo pequeñas descargas – no hemos podido hacer nada por ella.

Capítulo 66

Cap.66
Georg: Parto largo, cuantas horas pueden ser?
Doctor: Con las características de la paciente, podemos hablar de un intervalo desde 12 horas hasta 36, o incluso mas.
Mi cara de asombro crecía por momentos, y debía ser la única alarmada con las cifras. El Doctor se mantenía serio y calmado, y Georg lo intentaba, aunque hasta el momento lo iba consiguiendo y muy bien.
Se marcho, cuando no pudo darnos mas detalles de las siguientes horas venideras, y aproveche el momento para preguntar algo mas.
Ametz: Georg..
Se giro para mirarme, ahora con sus ojos vacíos, sin nada oculto en ellos, mas que su oscuro y pálido color verde.
Ametz: Van a venir al hospital? – le pregunte cohibida –
Me analizo como queriendo adivinar mi verdadera intención envuelta en aquella pregunta. Con cualquier tipo de conversación con el, por pequeña que seria siempre, estaba en guardia.
Georg: No veras a Bill
Ametz: No te he preguntado eso! – le conteste áspera –
Georg: Se que es lo que quieres saber
Ametz: Eres mezquino
Georg: No es necesario que el venga..
Ametz: Y los demás? – continué, solo porque mi curiosidad era mas fuerte que el sentimiento de hacerle un enorme vació –
Georg: Gus y Tom.. están de camino
Ametz: Y crees que si Tom lo sabe Bill no, o que? – le pregunte maliciosa –
Podía ser mala, y si era lo que el quería ver en mi, por lo menos que seria con conocimiento de causa.
Georg: Ya me he encargado de eso – me espeto – Bill no vendrá – Sentencio antes de dejarme en el pasillo mientras su silueta se perdía al entrar en la sala para comunicar a los padres de Nekane las ultimas noticias –
Realmente era lo mejor que por lo menos a mi me podía pasar, no verle.
Pero sabia que a Tom si vería, y tendría demasiado que explicarle, quizá mas que al propio Bill. Temía tanto nuestro primer encuentro y ver en sus ojos ese odio que me producía verdadero pánico…
Fui directa a la habitación de Nekane, aun sabiendo que no podía recibir visitas, pero probablemente seria mi ultima oportunidad de estar a solas con ella aunque ella no pudiera hablar.
Cuando vi como la enfermera que se mantenía con ella en el interior salió a por otra bolsa de suero, aproveche y me metí dentro.
Llena de cables por todos los lados y dormida como un ángel, postrada en la cama con su enorme barriguita rodeada de dos maquinas que mostraban todas las constantes de la niña, me apeno demasiado su estado para contener las lagrimas.
Me acerque despacio hasta ella y me senté sobre una esquina de la cama.
La acaricie su frente con cariño recorriendo su pelo negro en forma de cascada sobre los hombros.
Su cara reflejaba tranquilidad, sosiego, ni un ápice de dolor o molestia. Mi otra mano se poso en su tripita que se encontraba al descubierto. Apoye después mi oído y pude sentir a la niña en su interior. Hasta entonces no había captado el verdadero sentimiento que en todo aquello había envuelto.
El sentimiento de la vida. Esa cosita pequeña e indefensa que luchaba por salir, quería ocupar el sitio que le correspondía.
Volví mi vista de nuevo hacia Nekane para memorizar sus rasgos, por si acaso las amenazas de Georg se cumplían y no volviera a verla.
Ametz: Cariño… se que de algún modo puedes oírme, y quiero que sepas que a parte de que te quiero con todo mi alma, que estoy aquí, y que todo va a salir bien.. – la voz se me corto cuando mis lagrimas empezaron a hacerse intensas y mi respiración se agito impidiéndome mantener la voz –
Aferre su mano derecha entre las mías, mientras se la acariciaba
Ametz: Hemos hablado con el medico pequeña.. y dice que todo va genial, que.. – suspire saboreando el salado de mis lagrimas – en unas horas tendrás a tu pequeña entre brazos – mentí apenada – Todos estamos aquí, así que estate tranquila, vale? Yo estoy bien, Georg también, tus padres, tu hermano… todos. Estamos esperando a verle la carita a esa preciosidad amor..
Me acorde de que debía marcharme de allí sino quería tener un verdadero problema con el medico y por extensión con Georg, que seguro aprovecharía mi intromisión para gritarme mas de lo necesario.
Ametz: Me tengo que ir cariño.. pero estaré fuera con los demás, ok? Se que me oyes mi perri y que lo vas a conseguir, que ese pequeño monstruito tiene que venir a este mundo para dar tanto por culo como tu!! – le transmití una risa ahogada, pero que en sonido sonaba de lo mas creíble – Te quiero perrilla – concluí para sujetar su fría carita entre mis manos y darle un fuerte y lento beso en la frente –
Aposté mi cara junto a la suya, deleitándome en su tacto junto al mío. Imaginando que así le transmitía la poca energía que me quedaba.
Me levante despacio, y ya en el umbral de la puerta volví la vista para ver lo que al entrar no me había parecido tan desagradable. Su rostro era el verdadero reflejo de la muerte. Pálida, ojerosa, delgada.. sus pómulos encamarcados en su huesuda cara, de color cetrino.
Gire mi vista sacudiendo la cabeza desechando aquella imagen, pues solo me transmitía acontecimientos venideros realmente pésimos.
Asome la cara entre la pequeña rendija que había al abrir la puerta y al ver que el pasillo estaba vació me apresure a salir antes de que me descubrieran. Segundos después oí como la enfermera abría la puerta entrando dentro. Llegue a la sala de espera que nos habían habilitado, tan solo para nosotros y encontré a los padres de Nekane y su hermano, sentados, relajados comparados con minutos atrás.
Ametz: Y Georg?
Georg: Esperándote – salto a mis espaldas, haciendo que me volviera en un respingo –
Georg: Donde has estado?
Ametz: Ahora te preocupa?
Me miro frunciendo el ceño en un gesto de desagrado, y me gire para ver la cara de los demás presentes, que no comprendieron nuestro tono al hablarnos, por lo que pude detectar que la tensión y la poca simpatía que nos profesábamos, solo ambos éramos conocedores. así que me volví hacia el y le di un pequeño empujón con la cadera mientras me reía, intentando sonar graciosa. Georg pareció comprenderlo y me siguio el juego.
Me llevo fuera de nuevo, y me presiono tan solo con la mirada.
Georg: Donde has estado?
Ametz: Y a ti que te importa! – le solté fría –
Me mato con la mirada mientras se acercaba demasiado a mi.
Georg: Has ido a verla, no?
Ametz: Delante de los demás mantendré la compostura, tan solo por Nekane, pero fuera de esa sala no me tientes porque a malas no me conoces Georg.
Georg: Ah no? Tienes algo todavía peor? – me soltó sarcástico –
Me hizo tanto daño su comentario, aun estando preparada para algo así, que no pude evitar exteriorizarlo con una mueca de dolor en la cara.
Me volví cabizbaja, sin ganas ni de contestarle lo que me quemaba en la punta de la lengua, dispuesta a desparecer de su vista, cuando me agarro del brazo:
Georg: Ametz..
Me solté en un brusco gesto, sin ni siquiera mirarle. Pero había olvidado la fuerza que Georg podía llegar a tener. Me hizo volverme, y me miro con la mirada mas sincera que había visto en el.
Georg: Ufff – resoplo mirando al techo – Mira.. nunca seremos amigos, pero.. – le costaba tanto decir tanto aquello que mas pareciera que la vida le fuera en ello – se que estas aquí por la misma causa que yo, y..
Ametz: Estas siendo cruel y malo! Estas pagando tus nervios y mal estar conmigo! Y estoy mas jodida que tu, sabes? - le mire por primera vez – Si, si lo sabes! Me gustaría verte en mi situación! Y suéltame! No me toques!
Retrocedí de espaldas poco a poco, sintiéndome indefensa y realmente sola.
Georg: Escucha. Sabes lo que pienso, pero.. es cierto que estoy pagando contigo de algún modo toda la presión que tengo.. lo siento, no es mi intención ser cruel contigo..
Ametz: Jaaa! Después de todo lo que me has dicho, solo te disculpas por guardar las apariencias y porque sabes que aquí, después de ti, yo soy la que mas importa. Sino… me hubieras dado una patada en el culo para echarme! – le abronque seria –
Georg: Realmente piensas eso?
Ametz: Realmente piensas eso de mi?
Se quedo pensativo antes de contestar.
Georg: Bill es mi mejor amigo
Ametz: Y Nekane una de las mías!
Georg: Tu no sabes lo que Bill y todos hemos pasado!
Ametz: Ni tu lo que he pasado yo! No tienes ni idea!! No tenéis ni puta idea!!
Georg: No puedes comparar.. realmente nadie sabe lo.. duro que ha sido. Por mucho que Bill te hubiera dicho, que lo dudo, no es de esos, no te haces una idea, y tampoco te lo voy a aclarar la verdad.. pero si tu vieras lo que yo he visto, te tendrías verdadero asco!
Me quede como ciega cuando su ultima frase llego hasta mi, como un fogonazo de luz.
Ametz: No dudo, que habrá sido..duro, pero, os teníais unos a otros, yo.. lo he pasado sola!!
Georg: Decisión tuya
Ametz: Aquí nada ha sido decisión mía Georg – pensé con frialdad, dándome cuenta que nada de lo que el otro dijera nos haría cambiar de opinión ni ponernos en el lado contrario, así que concluí – en fin.. eso ya da igual.
Georg: Si el pasado, pasado es – me confirmo dándome la estocada final –
Ametz: Pero para haber tenido una vida tan difícil como has tenido eres cruel y dañino, lo sabes no? – le conteste –
Georg: Que poco me conoces…
Ametz: Lo mismo que tu a mi
Me sonrió simple. Torcí el gesto sin entender que quería decirme con aquello.
Georg: Y eso que un principio me pareciste.. no se… transparente
Ametz: Y lo sigo siendo, solo en ‘tu’ mente me he enturbiado
Georg: Ojala sea cierto, ya no por Bill, sino por ti
Ametz: Gracias por tu consejo, pero hasta dia de hoy con los míos me ha ido muy bien – le dije seria –
Georg: Si ya veo ya…
Ametz: Bueno ya esta. No tengo ganas de volver a empezar. Me voy fuera! Si hay alguna novedad que me avisen, y a poder ser que no seas tu, cuanto menos nos veamos mejor que mejor para todos. – concluí dándome la vuelta y saliendo al exterior –
El frío era helador, justo lo necesario para impactar contra mi cara y borrarme la conversación vivida hacia unos segundos. En realidad, era el mas insignificante de mis males.
Después de un tiempo mas que prudencial, Georg se asomo hasta donde estaba y me levante sobresaltada.
Ametz: sabéis algo mas?
Georg: No, venia a decirte que te marcharas a casa. Te hace falta descansar, lo veo en tu cara… y aquí ya poco puedes hacer.
Ametz: Pero si el medico nos dijo que había empezado a dilatar
Georg: Ya pero eso, tal y como vienen las cosas, será cuestión de horas, además mañana, descansada, serás mas útil.
Por primera vez coincidíamos, y vi que tenia razón, el cansancio me empezaba a imposibilitar pensar con claridad. Y el dia siguiente iba a requerir de todo mi ingenio.
Ametz: Ok… me iré a casa a descansar unas horas – le dije mirando mi reloj- y para las.. 6 estoy aquí de vuelta.
Georg: Si quieres te llamo para que no vengas en vano
Ametz: Gracias por tu repentina amabilidad majo – le solté sarcástica – pero estaré de vuelta en pocas horas, Ursula viene y quiero estar para cuando llegue.
Georg: Vale entonces.
Me gire sin despedirme y cogi uno de los pocos taxis que a esas horas había.
Llegue a casa medio adormilada y el olor de la ultima vez me invadió recordando a Bill en el umbral de la puerta y yo entre sus brazos. Ahora jamás le volvería a ver. La sensación de recuerdo me paso como un relámpago, queriendo desaparecer, pero cuando avance y vi mi salón tal y como lo había dejado la ultima vez se me materializo lleno de rosas negras y la silueta de Bill recostada en mi orejera, con sus piernas cruzadas esperando mi regreso.
Era tan real que hasta podía oír su respiración y ver su sonrisa al verme aparecer de nuevo. Me plantee si no me estaría volviendo loca o solo seria producto del cansancio. Baje la mirada para pestañear varias veces y al devolverla, Bill aun seguía allí, mirándome tranquilo, gracioso hacia mi reacción. Deje caer mi bolso y me senté de golpe en el suelo, llorando desconsolada.
Mi cabeza me pesaba demasiado para mantenerla erguida, la incline hacia delante mientras mi aullido llegaba a su final y podía inspirar de nuevo. El tacto frío de la madera en mi frente y las palmas de las manos junto a esta, en forma de penitente, me permitieron desahogarme de los últimos sucesos. Presión, angustia, desesperación, tristeza, malestar, procuración… todo en un conjunto perfectamente enviado hasta mi mediante Georg habían hecho que acabara de nuevo así.
Pero me alegro poder soltarlo todo de golpe y cuando mi ultimo suspiro se quebró me sentí demasiado cansada como para levantarme. Gire mi mirada, para observar que Bill aun se mantenía en mi salón protegiéndome de todo y volví a cerrar los ojos para dejarme caer en el intenso cansancio al que mi cuerpo había cedido.
Desperté cuando mi móvil dentro del bolso se revolvía ruidoso sobre la madera.
Lo cogi cuando comprendí que podía tratarse del hospital. Me lo lleve rápido hasta mi oído que aun descansaba sobre el suelo.
Ametz: Si??
Ursu: Neni! Soy yo! Donde estas?
Ametz: Que hora es?
Ursu: Las 8 de la mañana
Ametz: QUE??? – grite mientras me levantaba tan rápido que un mareo se apodero de mi cabeza –
Ursu: Que pasa?
Ametz: Las 8?? Joder me he dormido!! No puede ser!
Ursu: Donde estas?
Ametz: En mi casa! Mierda!! Joder! Joder! Por que no me han llamado?
Ursu: Tranqui, tranqui! A ver que pasa??
Ametz: Escucha! Vete directamente al hospital, a la UVI, allí pregunta por los familiares de Nekane si es que antes no te encuentras con alguno, yo en 20 minutos estoy allí, y por dios! Si hay alguna novedad llámame por favor!
Ursu: Claro, ok tranquila. Que sino te han llamado será porque no hay nada grave.
Ametz: Si, seguro con Gerog por allí.. cualquier cosa!
Ursu: Como?
Ametz: Nada.. venga te dejo que no llego
Ursu: Ok, hasta ahora.
Me duche tan rápido que hasta al mirarme al espejo se me había pasado el hinchazón tan evidente que tenían mis ojos.
Pero aun así, ni me pare a observarlo. Me vestí rápida. Vaqueros, camisa blanca, chaqueta gris, abrigo negro y tacones negros. Hasta que en una fracción de segundo me volví para girar la cabeza y descubrir que el precioso sueño que tan solo había durado unas pocas horas se había desvanecido. Aun así mi cabeza aun proyectaba la imagen de Bill al cerrar los ojos y hasta su olor me llego al inspirar hondo y apretar con fuerza el móvil que mantenía en las manos. Incline la cabeza hacia atrás hasta apoyarme en la pared, permitiéndome solo unos minutos de recuerdo antes de que la realidad volviera a su lugar y me desencajara de nuevo.
Aun con el pelo mojado, salí de casa sabiendo que un taxi me esperaba en la puerta.
Llegue media hora después de la conversación con Ursula y con respiración agitada por la corrida desde el taxi hasta allí.
Al llegar al pasillo que tan poco me apetecía volver a ver, las tripas me crujieron recordándome que en las ultimas horas no había ingerido nada y que lo que allí me iba a encontrar me las iban a revolver mas aun.
Supongo que lo menos esperaba al llegar al hospital, era encontrarme con el resto del grupo.Imaginaba aunque sin querer profundizar en ello, que tarde o temprano debería hablar con Tom de todo lo sucedido, y aunque al principio de todo, tan solo hacia unas horas, era lo que mas deseaba, saber su verdadera opinión salir de su boca, ahora solo quería asegurarme de que Nekane y la niña seguían bien.
En la puerta de la sala se encontraban Ursu, Georg y Jon hablando, demasiado bajo para tratarse de un tema que estaría al limite. así que con mis propias cabalas asentadas me relaje lo suficiente para aparecer de lo mas risueña.
Ursu: Nenita!! – me grito Úrsula abrazándome –
Ametz: Cariño! Dios que bien verte aquí! – le susurre algo mas bajo para que el resto no lo oyera –Los besos y abrazos se sucedieron, tal y como habían sido en el dia anterior; pero ni una pizca mas de alegría o esperanza en ellos que me hiciera saber que todo iba bien.
Cuando la ronda termino, salí fuera para meterme en la conversación que estaban teniendo.
Ursu: Entonces todo va bien, no?
Georg: De momento si.. pero no nos han esclarecido lo suficiente como para sacarnos del todo de dudas
El rostro de Georg, era la viva imagen del cansancio y la tristeza. Debía llevar mas de 36 horas sin dormir y aun así, se percibía que todo el peso de la situación lo llevaba el a sus espaldas. Todos le miraban cuando había que tomar una decisión o hablar con alguno de los médicos. El era el centro de operaciones, y el peso de todo aquello le iba mermando con el paso de los segundos.
El agotamiento se veía en cada uno de los allí presentes, pero en el, de forma mas rotunda y palpable. Se notaba que la presión le iba minando mas y mas, y cuando Ursu y Jon se acercaron de nuevo a la sala aproveche para agarrarle por detrás y con la mirada mas pura y limpia que pude le pregunte:
Ametz: Georg..como estas?
Georg: Pues lo mismo que le he dicho a Ursu.. hay que esperar porque no saben nada en concreto..
Ametz: No, no. Me refiero a ti chiqui..
Se sorprendió de mi pregunta, como si nadie hasta entonces se la hubiera formulado.
Georg: Yo?? Pues…
Parecía no saber ni el mismo la respuesta, así que le ayude:
Ametz: Mira.. a pesar de todo, tenemos un objetivo común, y me duele verte así de… mal. Porque no te vas al hotel y descansas unas horas.. si esto, tal y como has dicho va para largo… el cansancio que llevas acumulado no puede ser bueno..
Georg: He dormido algo en la habitación de aquí, es suficiente – me contesto serio pero cortes –
Una vez mas haciéndonos esperar, los médicos nos aconsejaron mantener la calma y esperar. Para mi lo que parecían haber sido como 2 meses de tortura solo habían sido unas cuantas horas, y ahora sentía en el fondo de todo como si el final de una etapa se estaría cumpliendo dando paso una nueva en la que los pilares mas importantes de ella se desvanecían con el paso de los minutos.
Vislumbrar la silueta de Tom y que el corazón no te diera un vuelco era algo para lo que no estaba preparada y creo que poco dispuesta.
Sus rubias rastas, ahora mas largas, caían sobre su camiseta gris a juego de la gorra. Sus siempre pantalones XXL, y aunque de espaldas era imposible adivinar su rostro, solo me hizo falta estar en la misma habitación que el para imaginar su cara picara mirándome.
Gus y el, se mantenían en la sala contigua a la de los familiares, en silencio y solos. Imagino que el apoyo que le podían dar a Georg en esos momentos tan solo con su presencia era lo suficiente para que el podría sacar una fría sonrisa con la que demostrar que a pesar de todo, seguía a la cabeza.
Gus de cara a la puerta, fue el primero que me vio y su sonrisa se ilumino al instante; una luz que me hizo sentir un verdadero calor. Alguien del entorno de Bill que no torcía el gesto o me manifestaba su absoluto rechazo, al verme. Tom se giro seguido para paralizarse con mi presencia.
No me dio tiempo a digerir ni adivinar su gesto pues para cuando quise hacerlo ya estaba abrazando a Gus.
Gus: Preciosa cuanto tiempo! – me dijo con voz triste, mientras me estrechaba entre sus brazos –Me separe despacio para mirarle apenada a los ojos. Aquel azul transparente que Gus mantenía en su mirada, donde siempre podías encontrar la verdad de su alma. Como dos ventanas abiertas al mundo podías descubrir lo que realmente querías saber. Estaba triste, apenado, nervioso, y muy poco optimista. Encontré en el, los mismo sentimientos que en mi no quería reconocer pero que sabia en el fondo, sucederían.
Sin terminar de querer saber que era lo que Gus sin hablar me tenia que decir, desvié mi mirada hasta Tom y al reconocer aquella misma mirada, nariz, cara, tan solo enmarcada por unos atributos tan diferentes, se me paralizo el corazón.
Su misma expresión pensativa y preocupada, su misma posición desafiante, sus ojos de color de la avellana esperando a encontrarse con los míos. Nunca había visto tanto parecido entre aquellos dos gemelos como hasta entonces, pero la sacudida de sentimientos que me inundó al descubrirlo me gusto tan poco como el frío abrazo que me regalo.
T: Hola Ametz – me dijo su voz dura como el acero –
Su cercanía me hizo congelarme las ideas y dejar la mente en blanco, tan solo disfrutando de ese olor tan característico de el. Mezcla de dulces sabores, canela y madera, me atrevería a decir.
Al separarme y girarme para no dejar fuera del circulo a Gus, me di cuenta de que ya no estaba con nosotros.
Subí mi mirada de nuevo hasta Tom, que me escrutaba silencioso y averigüe que la pregunta que había formulado se había quedado conmigo igual que las pocas ganas que ahora tenia para enfrentarme a uno de mis mayores miedos.
T: Que tal todo? – me pregunto impasible –
Ametz: Pues ya ves.. todo ha ido de mal en peor…
De aquel momento había imaginado multitud de situaciones, pero ninguna como aquella. No mostró sus nervios, si es que realmente los padecía, solo una fría y cortante mirada que me hacia saber que nada bueno podía salir de el.
Ametz: Como es que.. bueno, habéis podido venir?
T: Por mi mejor amigo lo que haga falta.
Ametz: Bueno, si eso me suena
T: Si porque desde.. donde se supone que has venido? – me pregunto sarcástico –
A aquellas alturas cuando ya ni sabia donde vivía, supuse que ya daba igual todo, incluso mi paradero.
Ametz: Italia – admití seca –
T: Pues eso, desde Italia tampoco te pillaba tan cerca
Ametz: Por una amiga lo que haga falta.
desvié la mirada al suelo, imposible de mantener sus ojos clavados en mi, sintiendo como los suyos seguían inspeccionándome intentando amedrentarme.
Entonces me fije en sus zapatillas y volví a recordar ese look tan perfectamente detallado como era el que Tom lucia. Siempre había parecido que Bill era el perfeccionista y nunca dejaba un cabo suelto en su aspecto, pero en realidad al ver a Tom con ese compuesto de colores siempre tan bien combinados te dabas cuenta que hasta en eso coincidían.
Sus pantalones vaqueros 5 tallas mas grandes, camiseta y braga azul marino, sudadera blanca con maxi letras azules, y gorra y zapatillas del mismo color.
Su perfecta cara y perfil, quedaba exactamente acabado para hacerte perder cualquier atisbo de cordura que en esos momentos podría quedarte.
Pero en un arranque de valentía o quiza de poca cabeza me atreví a preguntar:
Ametz: y Bill?
T: No ha venido
Ametz: Eso lo se porque no le veo, pero quiero decir.. – me sonroje al mirarle de nuevo – que tal esta?
T: Bien – me acepto serio –
No podía reconocer ni un poco de ese sentimiento que le recorría por dentro en su voz. Impasible y fría como desde el principio.
Ametz: No se… quiza podrías decirle que.. le mando un abrazo muy fuerte – solté arrepintiéndome en ese mismo momento –
Como se rompía el hielo en esa situación? Hablando con el hermano gemelo de un tío estrella de rock, con el cual también te habías liado?
T: No creo, no creo que quiera saber de ti – me soltó duro, tanto que fue como si cada palabra me golpease una a una en la cara –
Ya no era Georg quien me hacia sentir así, sino su propio hermano, del cual no había ningún tipo de duda al respecto.
Ametz: Tom yo… - me corto antes de continuar –
T: Yo no necesito explicaciones Ametz, pero tampoco me las pidas.
Tom era de esas personas que nunca sabes por donde te pueden salir pero que en todo momento controlan la situación. Cuando Tom decía algo, era sentenciador. Siempre estaba de buen humor y de cachondeo, pero sin ningún lugar a dudas, cuando se trataba de temas serios, era al que mas temían. Sabían que Tom era una persona decidida y madura para muchas cosas, quizá mucho mas que cualquier componente del grupo, y que cuando tomaba una decisión, no miraba para atrás ni siquiera para coger impulso.
Parecía saber perfectamente cual seria mi siguiente pregunta.
Ametz: Necesito saber que piensas – le dije sincera devolviéndole la mirada -
T: Yo?? – se sorprendió –
Le admití tan solo con el gesto de la cabeza, tímida y apocada.
T: Acaso importa?
Ametz: A mi si
T: Creo que ya lo sabes, en el fondo sabes lo que pienso.
Ametz: No se sobre que, la verdad.
T: Solo esto podía haber acabado bien de una de las maneras
Le mire intentando adivinar, sin opción a hablar.
T: Lo que desde un principio comenzó.
Ametz: En un principio?
T: Lo que tu y yo tuvimos. Todo tenia que haber sido así, no avanzar mas de lo necesario.
Ametz: Me estas diciendo que Bill se arrepiente de todo?
T: Quien esta hablando de Bill??
Ametz: Yo
T: Nunca terminaras de entenderlo Ametz – contesto riéndose entre dientes –
Ametz: Explícamelo tu.
T: Todo es mas sencillo que eso.
Ametz: Pues yo no lo entiendo.
T: Porque has mezclado tus sentimientos y has permitido que eso lo estropee todo. – me corto con una expresión nerviosa -
Arrugue la frente en gesto interrogante
Ametz: No te sigo Tom
T: Nunca lo has hecho
Resople pidiendo en silencio que no me complicara mas de lo que ya estaba la situación.
Se acerco sin que me diera tiempo a reaccionar y cogiendome de los brazos me taladro con la mirada.
T: Siento el daño que te han hecho y con ello a Bill. Ninguno lo merecía, pero el sabia que esto pasaría.
Me atreví de algún modo a ello y le pregunte:
Ametz: Tu también piensas que soy una mala puta?
T: Por que me preguntas eso?
Ametz: Porque es lo que todo el mundo piensa de mi!
T: Que nunca te importe lo que el resto diga de ti Ametz, sino te veras el resto de tu vida en agujero como este.
Ametz: Quiero saberlo.
T: Lo que yo piense, opine o diga, junto con el resto del mundo, no tiene que importarte, de haber sido así, ahora no estarías como estas.
Ametz: Y como estoy? – le pregunte sorprendida –
Me respondió tan solo con analizarme una vez mas con las mirada.
Ametz: Ya se que mi aspecto de hoy no es demasiado bueno, pero no me refiero a eso
Ahora parece que la cercanía que nos unía ya no me intimidaba sino que me daba un grado de confianza con el, que de otro modo no hubiera conseguido. Le miraba con ojos amistosos y honestos, cosa que jamás pensé podría conseguir con el.
T: No me refiero a eso
Ametz: Siempre has sido claro Tom, o por lo menos de eso presumes, de ser sincero guste a quien guste. Dime lo que piensas! No me va a hacer mas daño del que ya me han hecho
T: Te lo has buscado – me contesto sin un segundo de diferencia –
Ametz: Como?
T: Realmente pensabas que de algún modo iba a salir bien? – me pregunto alzando las manos en el aire, como si aquello le doliera tanto como a mi –
Ametz: Pues.. pues… no, no se, es que… - me atasque intentando explicar algo que ni si quiera sabia lo que era –
T: Puedo comprender que esto te superara por los 4 costados, pero no como lo dejasteis llegar tan lejos!
Ametz: Yo era feliz!
T: Viviste una mentira Ametz! – me contesto casi en un grito dolido -
Su respuesta hizo que mi cara de angustia desapareciera dejando paso a una neutra y sin expresión. Como tomarme aquello?
Ametz: Mentira? Lo que yo he vivido este ultimo año no ha sido para nada una mentira! Por lo menos no por mi parte!
Tom se rió girando su cabeza, fijando la mirada en el suelo, con sus pensamientos debatiendo por salir.
Ametz: No te rías! No tiene gracia!
T: Ese es el problema nena! Que no tiene gracia! Que no tiene gracia!
Le miraba sorprendida porque desde el principio de la conversación todavía no había sacado nada en claro.
T: Todo tenia que haber sido como al principio, unas fiestas, cubatas, unas cuantas noches y listo. Los sentimientos jamás hay que mezclarlos con el placer de una noche. Una lección que espero que Bill haya comprendido de una vez por todas, y por extensión tu!
Ametz: Pero es que… lo.. nuestro – me costo decir – no fue una noche
T: Ahí esta! Por que no lo dejaste pasar?
Ametz: Porque? Porque no pude!
T: Pues seguro que si te vuelve a pasar algo parecido ahora podrás – remato -
Ametz: Como puedes ser tan…
T: Egoísta? – me completo –
Ametz: Pues si!
Ahora se acercaba despacio con un semblante tierno y cariñoso, como cuando un padre te va a abrazar. Pero antes de hacerlo pensó dos veces y se quedo apostado frente a mi observándome.
T: Ametz, alguna vez te he engañado?
Ametz: No…
T: No crees que las cosas cuanto antes y mas claras mejor?
Ametz: Si…
T: Pues eso te estoy diciendo. Os creasteis unos sueños en el aire que de ninguna de las maneras podían haberse llegado a cumplir. Vivisteis una mentira
Ametz: Yo prefiero llamarlo sueño..
T: Yo diría pesadilla
Le conteste con el vivo dolor en la mirada, empezando a asomar las primeras lagrimas.
T: Siento ser tan duro Ametz, pero si esto lo hubieras escuchado desde un principio esto no te habría pasado…
Ametz: Y Bill??
Suspiro tan fuerte que pude sentir sus pulmones a rebosar. Cuando su aire salio despacio y pestañeo un par de veces me confeso:
T: Ametz… Bill no quiere saber nada, solo olvidar.
Sabia que seria así, pero una vez mas, la verdad que ya conocía me golpeo en el pecho como si de una sorpresa se tratase.
Ametz: Esta.. bien?
T: Peor de lo que debería, mejor de lo esperado.
La primera lagrima asomo por mi mejilla, rodando rápida hasta morir en mis labios.
Ametz: Jamas os… volvere a ver? – pregunte hundida –
Ahora con Tom de alguna de las maneras me atrevía a mostrarme tal y como había sentido todo, sin tener que enmascarar mis sentimientos para parecer algo que ni yo misma me creía y mucho menos Bill, cuando yo lo ponía en practica.Supongo que por mucho que quieras camuflar o disfrazar algo tan fuerte como aquello, al final todo termina saliendo, y no puedes fingir eternamente que la indiferencia es lo que me había quedado a pesar de todo.
T: Es lo mejor para todos
Ametz: Pero.. – no sabia como expresar lo que sentía o como hacer que me explicara aquello -
Ametz: Y Nekane y Georg? – le cuestione separándome algo mas de el -
T: Bill no es Georg
Ametz: Ya lo se, pero ellos podrán llevarlo.
T: Te vuelvo a repetir que Bill no es Georg. El peso que Bill lleva, no lo soporta nadie mas que el, no es comparable Ametz.
Ametz: Lo se..
T: Además tu querido ex se ha encargado que si en el fondo mas remoto de todo podría haber una posibilidad quedase bien enterrada.
Mis ojos se ensangrentaron de rabia al escucharlo de nuevo.
Ametz: Lo se! No me lo repitas!
T: Si así te lo tomarías todo te lo remitiría hasta que sintieses eso por todos nosotros!
Le mire incrédula y conteste confundida:
Ametz: Por que iba a sentir ira por ti?
T: Por nada especial y por todo en general. Cuando no puedes luchar contra algo que es mas fuerte que tu, ignóralo u ódialo! En tu caso la 1º opción es imposible, pues intenta odiarlo! Ódiale! A el, a todos nosotros y al maldito dia en que nos conociste! Es lo único que te va a ayudar a salir de esto.
Ametz: No quiero que sea así!!
T: Ametz ya no es lo que tu quieres! no lo entiendes? Lo que querías jamás sucederá! y el intentar superarlo con un final feliz tampoco!
Sus palabras rígidas y hasta crueles me dolían mas y mas, siendo imposible el mantener una conversación racional, por lo menos para mi.
Ametz: Estas siendo muy duro Tom…
T: Lo se niña..
Ametz: Noooo!! – le grite empujándole con duro impulso –
Las fuerzas que pensé no tenia en ningún hueco de mi cuerpo se materializaron tan rápido como un estimulo, dejando a Tom sin habla.El espacio que ahora nos separaba me hizo respirar mas profundo y rápido, retumbando en mis oídos aquella palabra, y visualizando en un espejismo la cara de Bill en Tom.
El parecido que ahora les unía era imposible de no percibirlo. Veía los mismos ojos, la misma boca, su nariz, sus ojos asustados y sus mismos pensamientos corriendo entre los dos.
Me gire intentando borrar su imagen andando un par de paso por la sala.
T: Ametz?
Ametz: Lo siento.. no me llames así, por favor.
T: Lo siento, me tenia que haber dado cuenta..
Y aun sin mirarle pude ver la mueca de desagrado que su cara reflejo a mi reacción.
T: Mira Ametz – empezó acercándose por mi espalda de nuevo – se lo que te preocupa y aunque solo sea en eso intentare aliviarte de algún modo, porque creo que no te mereces la caza de brujas que han hecho contigo, aunque tengas parte de culpa.
Ametz: Culpa yo? Si? De que? - le pregunte girándome agresiva – De que me vendieran por medio mundo como una puta aprovechada?? Si? De eso??
T: Tranquila, y déjame hablar! – me ordeno –
T: Ni Gus, Bill, o yo pensamos así, cosa que ya sabias, imagino – comenzó – Bill esta.. bien, dentro de lo que cabe. Si te ha querido, que es lo que tu mas deseas oír, y es así, no te lo negare, pero… olvídate de ello. Bill no volverá y es lo mejor, hazme caso. Recuerdazo si quieres como tu has dicho antes.. un bonito sueño pero nada mas; y como consejo particular, no intentes buscarle ni siquiera como amigo, porque se que estaría para cualquier cosa que necesites, pero solo serviría para una 2º parte mas catastrófica que la 1º, que sin ningún lugar a dudas el podría superar, pero tu no Ametz.
pensé por un momento dejando mi historia apartada, que papel es el que estaba jugando Tom y por que? Su voz era limpia y sus intenciones también, o eso me parecía, pero nunca hubiera imaginado que haría eso, por lo menos por mi. Imaginaba que con su hermano había tenido una terapia de lo mas larga y exhaustiva posible y me preguntaba si no lo estaría haciendo porque Bill así se lo había pedido.
Mandar a Tom a hacer algo que el ya no podía y así dejar y terminar con todo de una vez por todas.
volví a repasar sus ultimas palabras perdiendo unos segundos en ello y cuando su mirada me pregunto por mi respuesta, le dije:
Ametz: Entonces porque me dijiste la ultima vez que nos vimos que contigo también hubiera sido feliz? – salte rápida –
T: Y lo sigo pensando! Nunca hubieras sufrido de este modo conmigo porque nunca te hubiera dado unas alas tan grandes para volar
Mis ojos no se desviaban de el, sabiendo la certeza de sus palabras.
T: Además en aquel entonces hasta veía una pequeña posibilidad de que todo podía haber funcionado la verdad…
Ametz: Eso ya da igual!
T: Tu me has preguntado!
Baje mi mirada intentando asimilar una vez mas lo que todos parecían saber y yo no quería reconocer.
Ametz: Y Nekane? Si ella va con vosotros, es mi amiga, y la niña será como mi sobrina! A mi porque este Bill, tu, o la madre del cordero bendito no voy a dejar de ir a verla!
Sabia en el fondo que la actitud de niña pequeña enrabietada que había tomado no era característica mía ni beneficiosa en ninguno de los casos, pero aun sin quererlo era como agarrarse a un clavo ardiendo.
T: Así no Ametz… - negaba con la cabeza – así no.. Lo ves? Sigues pensando en cualquier oportunidad para verle! Que no! Así no se acabara nunca! – me insistió casi gritando – Entonces si tanto quieres verle porque no te quedaste con el hace unos días?? Esa era vuestra despedida! Por que te fuiste?
Ametz: Te lo ha contado?
T: Mira Ametz, de Bill lo se todo! todo! Unas cosas porque me las cuenta y otras que no hace falta, pero le conozco tan bien como a mi mismo y las adivino.
T: Y ahora contesta. Eso no estuvo para nada bien
Ametz: Era el final! Como tu dices, cuanto antes mejor no? – le grite llorando, la angustia me gano a la cordura – para que alargar mas la agonía?
T: Entonces no busques ni pienses mas sobre el, o como poder volver a verle! Se acabo Ametz! Se acabo!
Ametz: Cállate!
Me gire dispuesta a salir de allí, con el mismísimo corazón en las manos, imposible de aguantar ni un segundo mas aquella tortura.
Pero Tom me sujeto por el brazo derecho antes de que lo hiciera.
T: Ametz, lo siento de verdad..
Ametz: Y una mierda! De algún modo, no se si piensas como los demás o no, pero tu sermón sincero solo te esta sirviendo para cobrarte el sufrimiento de tu hermano!
Me giró hacia el y me miro apenado:
T: Siento en el alma que pienses eso de mi, porque mi intención esta muy alejada de tu afirmación.
Ametz: yo no lo creo! – le espete dolida –
T: La verdad duele, y cuando el tiempo pase veras que tenia razón
Ametz: Cuando el tiempo pase, no podrás disfrutar de tu minuto de gloria cuando tenga que dártela porque jamás te volveré a ver! – le grite intentando salir rápida y avergonzada de la sala –
Pero antes de eso, Tom ya me sujetaba entre sus brazos.
En mi interior la sangre empezaba a calentarse hasta sentir como hervía por un circuito cerrado quemándome a su paso. Gritaba desesperada que jamás se cumpliriria mi pronostico, viendo como el final de absolutamente todo se aceleraba sin descanso.
T: Ametz, seré duro, o egoísta si así me quieres llamar pero escúchame bien. En el fondo, nosotros somos lo peor que te ha podido pasar en tu vida, aunque ahora no lo quieras ver. Bill jamás volverá, porque no puede ser.. y debes entenderlo porque esa es la única verdad de todo. En realidad ni si quiera hemos llegado a ser verdaderos amigos, porque un amigo esta ahí cuando lo necesitas, y en nuestro caso eso jamás se cumpliría. Provenimos del mismo mundo que tu, pero ahora pertenecemos a uno muy distinto, del que tu jamás podrás formar parte y Bill, nunca podrá volver al tuyo.. – me sujeto tierno ahora sin resistencia entre sus brazos, dándome el cariño que sus palabras me quitaban – Siento si soy el primero en relatarte la verdad tan de repente y en un momento tan malo pero… cuanto antes lo veas mejor.
Acomode sin vida mi cabeza entre su pecho mientras me refugiaba en sus brazos y me sentí aun peor, si eso podía llegar a ser, por desear y querer que Tom se quedara conmigo. Era lo mas cercano y parecido que tenia de Bill y ahora me sostenía junto a su cuerpo.
Incluso creo que hubiera sido capaz de decirle que le quería, que no me dejase, que se quedara así conmigo el resto de su vida, pero las lagrimas me cortaron la voz en un asalto, agradeciendo a la conciencia en el fondo que interviniera por mi.
Notaba como sus uñas presionaban mi espalda mientras apoyaba su cabeza sobre la mía, y algunas rastas caían sobre mi junto con mi pelo. Hundí mas mi cara en su pecho ayudándome de la fuerza que mis manos hacían tras el, como queriéndome fundir con su cuerpo. Era lo ultimo y único que me quedaba de todo su mundo, y no quería perderle en aquel momento.
Según mi respiración se hacia mas intermitente recordé todo lo vivido con Tom. Desde el primer dia hasta al ultimo, y aunque no me arrepentí de la decisión que tome en un principio si me pregunte por primera vez como hubiera sido todo con el.
Ahora el único vinculo que me quedaba con Bill estaba entre mis brazos, sujetándome, como si de mi vida se tratase, y consolando lo que ni con su sola presencia podía.
T: Shhh.. tranquila… llora preciosa, llora… desahógate – me susurro tras besarme en la frente –
Entonces solté un fuerte suspiro interminable, pensando que sino recuperaba el aliento caería inconsciente.
Apretaba tan fuerte los dientes como mis uñas se empezaban a hincar en su cuello, transmitiendo de algún modo el odio reprimido.
T: Pégame si eso te hace soltar lo que no te deja avanzar pequeña..
Me sorprendieron sus palabras, pero mas, que su pecho se empezara a revolver bajo mi cara dejándome adivinar que de algún modo aquello le empezaba a afectar de una manera mas que amistosa.
Entre sollozos quise decirle:
Ametz: Tom…
T: Si?
Ametz: jamás le cuentes esto a Bill, por favor
T: No pensaba, estate tranquila
Y me acurruco de nuevo entre sus hombros con su gran mano junto a mi cara.
Solté una de las mías de entre su camiseta y la entrelace junto a la suya. Me la cogió como esperándolo, sabiendo que lo haría, sabiendo que al final acabaría a sus pies, tal y como un dia me predijo:
“T: Se que al final, volverás a mi Ametz, lo se.”

Capítulo 65

Cap.65
Las noches se me hacían casi mas pesadas que los días teniendo que ver la cara de culpabilidad de Raúl cada mañana. Según pasaban, sentía menos rencor hacia el y los recuerdos del pasado me hacían verle de diferente manera.
Hice caso al consejo de Cris y deje de tomarme aquella guerra personal y encarnizada por mi cuenta, solo conseguía herirme a mi misma alimentando un odio innecesario y dañino.
Aun así no volví a dirigirle la palabra ni el lo intento, en el silencio todo era mas fácil.
Pero en realidad quería buscar un culpable de todo, el porque me había tenido que pasar aquello a mi, y sabia que si esa persona era yo, jamás conseguiría salir de aquello, porque nunca podría perdonármelo.
Me lastimaba el haber perdido de esa manera la amistad de Raúl, le quería mucho aunque el no lo supiese, y una vez fui muy feliz a su lado.Todo el mundo al que había querido de verdad, terminaba dañando o desapareciendo de mi vida, mi padre, Nekane, Raúl, Bill.. me temía que las próximas serian Cris o Ursu, pero no sabia como poner fin porque no sabia en que momento de mi vida había hecho algo tan malo como para que aquello me pasase tal factura.
Aun así, mis nuevos compañeros eran muy hospitalarios conmigo y me ayudaban cada tarde con unas cuantas rondas de cervezas a perfeccionar mi Italiano, un tiempo perfecto de evadir mis pensamientos.
Solo llevaba 10 días y la tarde del jueves, casi terminando la semana recibí una llamada nada agradable. Con Nekane solo había hablado en dos ocasiones desde que me había trasladado. Nuestra relación se había convertido en una balanza donde en cada extremo estábamos Georg y yo, con su peso el mío disminuía y viceversa. Cuanto mas se acercaba a el, mas se alejaba de mi.
Sabia la poca estima que me tenia Georg desde que todo sucedió, y, era imposible que eso no hubiera minado nuestra relación. El, junto con otro tanto de opiniones me hacían responsable de todo, y Nekane se encontraba en una posición demasiado difícil como para posicionarse; pero aun así, el , era el padre de su hija.
Imagino que fue el hecho perfecto para cargar contra mi el no haberle contado el embarazo de Nekane, y tal y como yo había hecho en mi caso culpando a todo el mundo menos a la verdadera responsable, yo, Georg había hecho lo mismo conmigo. Una opinión que jamás cambiaria y una ‘amistad’ que jamás recuperaría, pero ya, que mas podía perder?
La voz ronca de su hermano nada mas descolgar el teléfono me auguro que nada bueno podía estar pasando.
Ametz: Hola Jon, que tal?
Jon: No demasiado bien… - me respondió con voz queda –
Ametz: Que pasa Jon?
Jon: Nekane.. esta ingresada desde hace unas horas y.. aunque nos ha pedido que no te llamemos, se que querrás estar con ella. Ya se que estas en Roma y que probablemente no puedas venir pero.. yo te lo digo – me confeso con tono apenado –
Ametz: Espera, espera, a ver por partes. Nekane esta ingresada! Por que?
Jon: Empezó a notar un dolor muy agudo en la tripa y decidió ir cuanto antes a la clínica
Ametz: Y que le han dicho?
Jon: Creen que se pondrá de parto en las próximas horas, pero no están seguros
Ametz: Y..osea.. esta bien? – le pregunte demasiado nerviosa –
Jon: Pues de momento estable.. pero todavía no nos han confirmado nada.
El nudo del estomago que durante aquellos días había permanecido lo suficientemente flojo como para no acordarme de el, se estrecho en una fracción de segundo retorciéndome de dolor al comprender el significado verdadero de sus palabras.
Ametz: Jon, dime la verdad.. voy a ir de todas maneras, ella esta bien? – le pregunte con voz temblorosa –
Jon: No…
Ametz: No puede ser! – grite comenzando a llorar –
Me levanté de la silla del despacho, cogi tan solo el bolso dejando incluso mi abrigo y me dirigí a la esquina de la calle, donde sabia que había una parada de taxis.
Ametz: Pero vamos a ver y el medico que os ha dicho??
Jon: Que el parto será complicado
Ametz: Bien, vale.. eso ya lo sabíamos, no es nada nuevo.. que mas?
Jon: La niña no debe de estar posicionada todavía…
Me quede en silencio porque al digerir su información recordé la parte relacionada con el Dct. Fixa. Sabia lo que el me había dicho y la gravedad de mala colocación del bebe. En su 9º mes de gestación era raro y muy peligroso que la niña todavía no estaría colocada, lo que podía complicar mucho el embarazo. Pero eso en el siglo XXI y en la mejor clínica de Barcelona no debía de ser un impedimento. Tranquilice mis nervios al admitir aquella verdad.
Jon: Ametz??
Ametz: Si, si Jon, estoy, es que estaba recordando lo que hable con el ultimo Doctor que la atendió cuando estuvo ingresada…. y, me parece muy bien que la niña no este bien colocada, cosa que ellos ya sabían, pero eso en 1457 si era un problema, en el 2009 y con el pastón que cuesta la clínica no! – dije enfurecida –
Jon: Ya lo sabemos…. la verdad creemos que los médicos están haciendo todo lo posible…
Ametz: No lo dudo, pero en estos casos no es todo lo posible, sino todo lo necesario! Y si hace falta que el director del hospital se tire allí los próximos días para garantizar su seguridad, esta y punto.
Espere hasta que me di cuenta que mis palabras no estaban ayudando en absolutamente nada, mas que para crispar aun mas los nervios.
Ametz: Escucha, me voy ahora mismo a el aeropuerto para coger el 1º vuelo que salga a Barcelona, ok? No os preocupéis estaré allí lo mas pronto que pueda Jon, te lo prometo. Cualquier cosa, lo que sea, que cambie, para bien o para mal, llamadme por favor!
Jon: Te mantendré informada, estate tranquila – me dijo mientras lloraba –
Ametz: Si consideráis que el decirle a Nekane que voy a ir , la va a alterar no le digáis nada, no tiene porque verme..
Jon: No te vera, esta sedada.
Su estado era bastante peor del que podía imaginar y me hizo presagiar que las malas noticias no habían terminado y que podían sucederse mas rápido de lo que imaginaba.
Ametz: Georg esta allí? – le pregunte enfadada –
Jon: Si, fue el, quien nos llamo
Imagine por un momento el hecho de que si Georg estaba allí, el resto del grupo podían estar también y me detuve en cuanto contemple aquella posibilidad, haciendo mas fácil mi respiración.
Ametz: Esta solo?
Jon: Bueno solo.. su madre no ha venido…ahora el esta con nosotros
Ametz: Me refiero al resto del grupo
Jon: Ah! Si, si creo que nos dijo algo de New York, pero es eso relevante?
Ametz: No, no sin mas, pura curiosidad, bueno lo dicho espero estar allí para esta noche, ok?
Jon: Tranquila te mantendré informada.
El trayecto hasta el aeropuerto se me hizo mas que eterno pero esta vez me prometí no alterarme tanto como para hacerle comer el bolso a la azafata de Spanair que me aseguraba que hasta la mañana siguiente no había vuelos disponibles.Respire profundo y me alegro saber que en momentos extremos estaba aprendiendo a reprimir mi genio, me hubiera servido eso también en el pasado? Ahora jamás lo sabría.
Ametz: Bien… comencemos de nuevo… - afirme inspirando – en su compañía no disponen ningún vuelo para Barcelona hasta mañana, Señorita… Karinee? – la pregunte con una sonrisa radiante –
Karinee: No
Ametz: Vale..sino es directo, seria tan amable de comprobar los enlaces que puedo hacer para poder llegar esta noche a España?
Karinee: Lo intentare..
Ametz: Gracias… - le respondí mientras mis ojos la regalaban lindeces como: lerda, corta, retrasada, inútil, incompetente, bocachancla o tuercebotas.
Karinee: Hoy es su dia de suerte! – me salto como si me hubiera tocado el jamón de Navidul –
Ametz: Claro me esta atendiendo usted! – le salte irónica sin poder reprimirme mas –
Karinee: Tiene un vuelo hasta Frankfurt que sale en 40 minutos y de allí puede enlazar con uno hasta Barcelona.
Ametz: Frankfurt? – no podía haber otro país en el mundo para hacer escala que Alemania??? me pregunte furiosa –
Debió notar mi poco aprecio en la pregunta y me contesto seca:
Karinee: Es la única opción para esta noche, sino la quiere.. ya sabe, hasta mañana a las 8 nada.
Ametz: No, no de acuerdo, resérveme ambos vuelos.
Karinee: La vuelta?
Ametz: Pues… - pensé mentalmente los días necesarios y al no saber la gravedad del asunto decidí: - no, solo ida.
Karinee: Bien, equipaje?
Ametz: No llevo
Karinee: Bien, estas son sus tarjetas de embarque y esta la puerta – me explico mientras redondeaba mi billete en la puerta 15B –
Ametz: Muchas gracias, y una vez muy amable por hablarme en su estupendo castellano.
Karinee: De nada
Al final, hasta su cara de rancia y su desgana, me pareció agradable.
Me dirigí rápida hasta la puerta indicada y ya allí, llame a Ursu, después de una corta conversación con el responsable de la oficina explicándole mi ausencia los próximos días.
(hasta aquí mas o menos bien)
Ursu: Perri! Si es que no puedes vivir sin mi eh? No me digas que ya has encontrado el Burberrys?? – me contesto risueña –
Ametz: No cariño, no he ido de tiendas para mirarte eso… estoy en el aeropuerto me vuelvo esta noche para Barna
Ursu: Que ha pasado??
Ametz: Nekane, Ursula - un leve cosquilleo que termino en temblor me inundó las manos y la voz cuando ahora yo era la portadora de las malas noticias – esta ingresada.. creen que se ha puesto de parto
Ursu: Ayyy ya viene la pequeña jamelga porculera??
Fue la 1º vez que no me reía ante su ridículo mote, aun así los recuerdos de la 1º vez me hicieron reflejar una pequeña sonrisa.
Ametz: Si cari pero mal.. hay complicaciones, me ha llamado Jon y me lo ha dicho, están muy preocupados… la cosa es peor de lo que pensaban
Ursu: Pero.. pero.. ella esta bien?
Ametz: Eso creen, pero todavía no hay nada..
Ursu: Si tu te vas para allí tan rápida y me has llamado con esa cara que aunque no la pueda ver, la imagino por tu voz, es que las cosas no están nada bien, no??
Ametz: Mas o menos…
Ursu: Dime… que posibilidades ves?
Ambas sabíamos de lo que hablábamos
Ametz: Creo que la niña vendrá bien… estoy convencida de que otra cosa no, pero Georg estará moviendo a la clínica entera y parte de España con tal de que todo vaya bien.
Ursu: Entonces el peligro es mínimo, no?
Ametz: Eso espero…
Ursu: Bueno yo mañana tengo un proyecto que presentar ineludible, pero en cuanto termine me cojo un vuelo y paso el finde allí, ok?
Ametz: No hace falta cariño, solo te llamaba para que lo supieras.. a Cris, no se lo pensaba decir hasta que todo haya pasado porque seguro que va a querer venir y se puede buscar un problema en el curro.. ha faltado demasiado estos últimos meses.
Ursu: Si, estamos de acuerdo, pero yo mañana a la noche estoy allí.
Ametz: Ok, yo ahora pillo un vuelo a Frankfurt y de allí a Barna
Ursu: Oye! Y..solo esta Georg?
Ametz: Si, eso me ha dicho Jon, no están ninguno de los otros 3
Ursu: Tienen nombres, eh? – me dijo vacilando –
Ametz: Lo se pero no hace falta que los diga para que sepas a quien me refiero, no??
Ursu: Ya.. jejeje.
Después de un silencio algo incomodo en el que se lo que pensaba preguntarme pero no se atrevió, me calmo:
Ursu: Tranqui neni, que todo va a salir bien, ya lo veras!
Ametz: En mi vida ya han ido muchas cosas mal, como para que ahora esto también se tuerza…
Ursu: El pasado es eso, pasado, no lo pienses mas
Ametz: No lo hago – mentir esta mal y lo sabia, pero el mismo tema ya empezaba a cansar –
Ursula soltó una pequeña risita nerviosa haciéndome saber que ninguna de las dos nos creíamos mi afirmación así que la tranquilicé:
Ametz: Estoy bien peke…
Ursu: Lo estarás
Ametz: Claro que si, porque os tengo a vosotras! jejeje
Ursu: Eso siempre! Ya sabes lo que yo os digo, recluyámonos en una mansión en Maldivas y que se muera el mundo!
Con Ursula era un alivio hablar siempre, pero sobre todo en los malos momentos, siempre sacaba su chispa y humor para hacerte sentir bien, aunque ella por dentro supiera la verdad de todo y su animo seria mucho peor que el tuyo, pero sabia esconderlo muy bien y sacar su mejor cara para los demás. Una cualidad que solo ella poseía.
Ametz: Sabes que lo haría! y mas ahora..
Ursu: Bien, mañana a la noche lo planeamos.. – dijo malévola –
Ametz: Te veo mañana perrilla, me alegra tanto que vengas y tenerte allí…
Inspiro hondo sin contestar; sabíamos que el panorama que nos esperaba, esta vez no se solucionaba con una buena juerga y una botella de ron, la vida de una personita estaba en peligro, la vida de una de nosotras.
Las 3 horas que tarde en coger el siguiente vuelo me dieron demasiado tiempo para pensar. La primera la dedique por completo a Nekane y a la niña, y como capear el temporal que sabia me esperaba a la llegada. Pero las otras dos, y como si de un dia normal se tratase, llevaban el nombre de Bill.
Me preguntaba si algún dia conseguiría pasarlo entero sin pensar en el y en el que hubiera sido. Que hubiera sido si todo hubiese salido bien? Si ninguna foto se hubiera publicado? Si aun seguiríamos juntos, y donde nos hubiera llevado todo.
conseguí dormirme con aquellos pensamientos en la cabeza, supongo que por cansancio.
Al llegar al aeropuerto había mas gente de la que imaginaba y me costo unos minutos llegar a coger un taxi que me llevara hasta la clínica.
Le dije que me dejara en la puerta de Urgencias, tras la clínica, mas tiempo de reacción si me encontraba con alguien y mas tiempo de pensar en como iba a asimilar la situación que a pocos minutos iba a vivir.
Mi aspecto, después de algunas horas, era mas que deplorable pero no podía perder ni un segundo en ir a casa a cambiarme.
Pregunte en información por la habitación, en vez de llamar a Jon y anunciar mi presencia antes de lo necesario.
3º planta, habitación 321. Subí andando repasando diferentes reacciones dependiendo de a quien encontraría allí. Georg sabia que estaba allí y aunque según Jon, el resto del grupo no estaba allí, cosa que sabia y no dudaba, todo, por pequeño que seria lo relacionado con ellos, me hacia ponerme en un estado defensivo fuera de lo normal.
Me aposté frente a la puerta de la habitación y después de inspirar tan hondo como pude, toque un par de veces. Al ver pasar los segundos y no obtener respuesta opte por abrirla despacio, oyendo el suave chirrido.
Recorrí el pequeño pasillito hasta la amplia estancia, y excepto un par de ramos de flores, allí no había nadie mas. Me cerciore de que el baño también estaba vacío antes de salir y dirigirme de nuevo a información y que me aclararan que no sabían donde se encontraba Nekane de no ser en la habitación.
Me había confundido de clínica? O de piso al subir?
El sudor frío que siempre te invade la espalda recorriéndola desde la nunca hasta el trasero, una vez mas, y desde hacia mucho tiempo, me volvió a recordar el estado de nervios.
No quería llamar a su hermano, pero después de repetir la misma operación en el 3º piso y después en Urgencias, supe que era la única salida.
Saque mi móvil del vacío bolso y descubrí que desde que había aterrizado no lo había encendido, por lo cual no había podido recibir ningún tipo de noticia si habían intentado contactar conmigo.
Al hacerlo un alubión de mensajes me llego en el mismo momento, todos los que alcance a leer eran llamadas perdidas de Jon, así que sin detenerme a comprobar el resto le llame de inmediato.
Los tonos se sucedían y nadie contestaba, hasta que a la 3º llamada una voz agitada me contesto:
Jon: Ametz?
Ametz: Jon! Por dioss donde estáis? Estoy en la clínica! He subido a la habitación pero aquí no hay nadie
Su respiración me asusto cuando del modo mas calmado me dijo:
X: No soy Jon.. soy Jose, el padre de Nekane..
Ametz: Ayy Jose, que te había confundido.. donde estáis?
Sus sollozos me pillaron por sorpresa y separándome el auricular lo suficiente como para que no me molestase pero podiendo oírle, le pedí nerviosa:
Ametz: Jose! Donde estáis? Que ha pasado?
Sus incesantes jadeos le impedían hablar y con ello solo conseguía que mi grado de alteración alcanzase casi el limite de mi paciencia, así que suspire por ambos y le rogué todo lo calmada que pude:
Ametz: Por favor Jose dime algo, que ha pasado? Por que no estáis en la clínica?
Jose: Ne..Nekane.. la niña.. – farfullaba sin claridad –
Ametz: Si? Que mas? Donde estáis?
Jose: No.. han… no han podido hacer nada por ella… - admitió al fin –
Las ideas se me congelaron y la capacidad de razonar su afirmación también.
Sabia que de haber pasado algo así me lo hubieran dicho!
Pero y si Jon me había estado llamando para decirme aquello y yo estaba en el vuelo?
No no, no podía ser eso.
La capacidad de reacción se me multiplico y decidida le pedí:
Ametz: Jose, escucha! Escúchame, dime donde estáis?
Jose: En el hospital – dijo llorando –
Ametz: Bien, estáis allí.. por que?
Jose: Estamos en el hospital porque Nekane se ha puesto de parto y allí no tenían los medios necesarios para garantizar su seguridad ni la de la niña – me reconoció con la voz en un hilo -
Ametz: Pero.. esta bien? – le pregunte dirigiéndome al primer taxi que divise –
Jose: Los médicos dicen que.. – suspiro fuerte y lento - ..que no nos pueden asegurar nada..
Ametz: Pero como que no pueden asegurar nada? - le grite enfurecida –
Ametz: Donde esta Georg?
Jose: Discutiendo con el director del hospital
Ametz: Bien – admití –
Sabia que Georg pelearía como si su vida iría en ello, y si de algo estaba segura es que el lo haría mejor que ninguno de nosotros. Esa niña se había convertido en su propio aliento y no iba a permitir que ni a ella ni a Nekane les pasase nada, aunque seria lo ultimo que hiciera.
Ametz: Jose, voy para allí, tardo 10 minutos, no os preocupéis por nada, se que Georg lo va a solucionar, cueste lo que cueste, todo va a salir bien. Estaros tranquilos, vale? Un beso muy fuerte, ahora nos vemos.
Colgué en el momento que pude observar como la transformación del dolor en fuerza se producía. Ahora tenia un nuevo y vital aliciente por el que luchar, algo por lo que pelear.
Me entusiasmo tanto la idea como me horrorizo el desenlace de todo, pero como si se tratase de salvar lo que ya yo no podía con Bill me lo tome.
Como si mi vida y la de el unidas, estuvieran entrelazadas a Nekane y a la pequeñita que peleaba por vivir.
Azuce al taxista para que corriera tanto como su mercedes pudiera, y poder llegar a ver de una vez con mis ojos lo que me carcomía por dentro y en verdad no quería admitir como realidad.
Al llegar abrí la puerta en marcha y le pague con un billete que bien podía ser de 50€, pero no era el momento de perder ni un segundo mas.
Me fui directamente a urgencias a intentar preguntar lo que nadie parecía tener tiempo para aclararme, así que opte por recorrerme todo el hospital hasta la entrada principal y preguntar en información por ella.
No parecían haber registrado una entrada de ese tipo y gravedad, en la ultima media hora, pero si había sucedido tiempo después aun no lo sabían.
Llame de nuevo a Jon y para mi sorpresa, no tan agradable como hubiera sido la voz de su hermano, me cogio Georg:
Georg: Ametz?
Su voz grave y enfurecida me hizo enmudecer en cuanto le oí.
Los pocos segundos que tardo en volver a hablar me bastaron para recordar el horrible encuentro con Bill y su desenlace.
Georg: Ametz me oyes? – me pregunto en su perfecto ingles –
Ametz: Si, perdona dime..
Georg: Tu has llamado…
Ametz: Ah si! Perdona, esto.. donde estáis? Aquí nadie parece saber nada! Y me estoy poniendo histérica!
Georg: La habitación que he conseguido – remarco con voz de superioridad – es la 456 en la 4º planta, pero estamos todos en una sala que nos han habilitado en urgencias, al lado de la UVI.
Ametz: Acabo de venir de allí!
Georg: Bien, pues vuelve, salgo a buscarte.
Ametz: Ok, sal ya, que estoy yendo
Georg: Estoy – y me colgó –
De nuevo el nudo en la garganta sabiendo que sus ojos me volverían a escrutar como la ultima vez, buscando en mi algo que nunca parecían encontrar, la verdad.
Fui todo la rápida que pude, esta vez sin pensar en nada mas que Nekane y que me aclarasen de una vez todo. Pensar en algo mas seria perder el tiempo, ya no había ‘nada’ en que pensar, todo había terminado. Incluso la conexión que parecía aun existir con Bill, por medio de Georg me incomodaba, pero la soportaba porque sabia que el hacia todo lo que podía por Nekane y la niña, sino creo que a el también le hubiera regalado un par de palabritas. Ambos nos teníamos una estima mas bien escasa, el, porque me tenia como una mentirosa aprovechada y yo, por un entrometido cizañoso, aun así con un fin común, proteger a nuestros amigos del otro.
El encuentro me provoco una sensación que jamás hubiera imaginado. Melancolía, aflicción, tristeza, pena y nostalgia, todo unido a unas ganas imposibles de reprimir por abrazarle, como si mi único y ultimo vinculo a la felicidad fuera el, y temiera que también se me escapara.
Cuando nos hubimos acercado lo suficiente hice lo que tanto deseaba y me permitió espirar soltando la presión contenida.
Georg al ver como mis brazos lo rodeaban y mi cara se hundía entre su pelo junto al cuello se sobresalto pero en ningún momento se movió, quizá demasiado sorprendido para hacerlo. Sus manos se quedaron en el mismo sitio donde habían estado sin devolverme la muestra de cariño.
Pero por un momento eso también me dio igual. Era como si me trasmitiese la fuerza necesaria para continuar con lo que ahora empezaba, y parte de el perteneciera a Bill.
Me separe a los pocos segundos, aunque hubiera permanecido abrazada a esa fuerte espalda el resto de la noche.
Le mire a los ojos comprobando su grado de desconcierto, temiendo una reacción cuanto menos déspota, pero ni eso sucedió, se me quedo mirando como recordando lo que debía haber pasado, y viendo en mi cara lo que aun llevaba escrito con luces luminosas: ‘¡¡yo no fui!!’
En una milésima de segundo, sentí como sus ojos me transmitían la compasión que jamás pensé vería en el, pero esta vez para mi asombro así fue. Los segundos pasaban y ninguno decía nada, intentando adivinar que era lo mas apropiado. El silencio se convirtió para mi en una pequeña sonrisa de alivio, que Georg me correspondió acercándose, y cogiéndome tierno del brazo me pregunto:
Georg: Que tal Ametz?
Ametz: No todo lo bien que quisiera ni debería, pero ahora no soy yo quien se tiene que quejar
Se rió amargo girando su cabeza, desviando la mirada para devolvérmela y reprimiendo las palabras que estaba pensado.
Me arrepentí al segundo de haberle admitido lo que sentía, pero de todas maneras, mi cara no dejaba lugar a dudas.
Georg: Tienes razón.. aquí las cosas.. – se detuvo cuando su mente volvió al motivo por el cual nos habíamos reunido – Nekane.. esta mal – me admitió mientras caminábamos hacia la UVI –
Le pare en seco para preguntarle:
Ametz: Georg dime la verdad, quiero saber antes de entrar que es lo que me voy a encontrar
Mi voz se quebró en el instante en que la suya se desvaneció cuando me admitió con los ojos la realidad de todo.
Ametz: Noo, dime que hay algún tipo de esperanza! De alguna manera!
Georg: Si, claro que la hay. Pero la niña puede salir dañada..
Ametz: Pero.. pero.. tiene que haber medios!
Georg: El cuerpo de Nekane no tolera ciertos componentes de algunos medicamentos que hasta dia de hoy no parecía conocer… eso complica la situación y mucho.
Ametz: Cesárea??
Georg: Claro. Eso ya estaba decidido desde antes de que pasara esto, pero aun así… solo queda esperar
Ametz: Va a salir bien! Tiene que salir bien! – le anime gritando – Alguien se merece ser feliz, no??
Georg: A veces uno recoge lo que siembra.. pero en este caso no es así. Esto es la vida misma, nadie lo ha buscado.. – me aclaro echando por tierra mi ilusión de que su opinión hacia mi hubiera cambiado –
podía haberle rebatido hasta convencerle de la verdad de todo, pero ni era el momento, ni tenia ganas. En realidad no quería volver a revivir nada de lo que había sucedido, ni siquiera para demostrar lo confundidos que estaban.
Me limite a callarme dedicándole una mirada que resumió perfectamente lo que pensaba y que Georg comprendió a la primera.
De los cuatro, era el mas astuto e inteligente; pocas veces le había visto dejarse llevar por el momento o por un arranque. Quizás su difícil vida le había hecho ser así y convertirse a sus 22 años en una persona mas fría que el resto de jóvenes de su edad.
Bill me lo había relatado.
Su padre los abandono cuando Georg era tan solo un niño de 3 años. La vida de su madre desde entonces no fue nada fácil y no ayudo el hecho de que su siguiente pareja la maltratara y Georg tuviera que ver aquello dia y noche durante su niñez.
Con tan solo 12 años y después de que su madre fuera ingresada por 4º vez, decidió enfrentarse solo. Amenazo a su padrastro que, imaginaban, que por aburrimiento se marcho. Aun así, su madre siempre había sido una persona débil y dependiente, y el desde muy pequeño se había visto en la obligación de cuidar de ella y su entorno.
Cuando Bill y Tom le conocieron era un niño serio y frío, pero con el paso del tiempo y cuando su amistad se estrecho tanto como su éxito crecía, empezó a sentir una alegría por la que luchar, eso que para el termino a los 3 años y que después de 13, volvía a retomarse.
Volvió a sonreír y empezar a ver la vida desde otro prisma. Le había dado desde entonces a su madre todo lo que quería. Una vida digna, feliz y llena de lujos.
Quiza por eso, y viéndole ahora, después de mirarle frente a frente como si quisiera hurgar en su alma, sentí el cariño que le profesaba a Nekane y a la niña, y lo que odiaba la mentira y los engaños. Aun así, conmigo se había equivocado, pero ese era un asunto que ya no me quitaba el sueño. Todo el mundo lo había hecho, por que el iba a ser diferente?
Ahora mientras el sonido de su paso y el mío acompasado era lo único que se oía en aquel pasillo estrecho y de un verde casi irritante, pensé en lo que había pasado por alto y que realmente me importaba mas que ninguna otra opinión.
Y Tom? también pensaría eso de mi? Pensaría que era una arpía aprovechada? Pensaría que había vendido a su hermano tal y como el resto aseguraban?
Me angustio esa incertidumbre mas que cualquier otra cosa desde hacia muchos días, quería saber la respuesta y ya!
Mis pensamientos me mantuvieron totalmente absorta el corto recorrido, pero al ver la cara de los padres de Nekane o Jon, reflejados en mis ojos, me imbuyeron con ellos en la profunda pena que en el ambiente se podía hasta masticar.
Unos interminables abrazos y lagrimas que corrían por las manos hasta morir en mis hombros. Su dolor era tan palpable que con el tacto te lo transmitían hasta los huesos. Para ellos ya no había esperanza? Sabían algo que no me habían querido contar antes?
Mire a Georg cuando la madre de Nekane se refugio en mi como su ultima esperanza, intentando saber si en realidad era tal y como ellos me lo estaban contando en silencio. Se limito a seguir mi mirada sin desviarla pero con ojos opacos, limpios de sentimiento, fríos y oscuros.
Un escalofrío me invadió al no saber a que atenerme o comportarme. Mis palabras de aliento y confort no sonaron creíbles ni siquiera para mi, que sabia lo que tenia que hacer pero no sabia porque.
Cuando me volvieron a contar lo mismo que ya sabia, pensé que el nivel de alarma estaba sobreestimado y por eso los ojos de Georg reflejaban la quietud que ningún poseía y tanto necesitaban.
Le cogi del brazo con miedo y le hice un gesto para vernos en el pasillo, me siguió con la mirada como pensándoselo hasta que cedió y me acompaño.
Se apostó frente a mi y sin abrir la boca me pregunto con un gesto altivo.
Ametz: Hay algo que no sepa? Por que esta alteración?
Georg: Están preocupados…
Ametz: Pero es para tanto Georg? Que demonios os ha dicho el medico?
Georg: Lo mismo que ya sabes
Ametz: Entonces?
Georg: Temen lo mismo que yo.. perder a alguna de las dos.
Ametz: Joder, eso todos! Pero estos ánimos no ayudan a nada! Hay que actuar – le dije espitosa, como queriéndome dirigir hacia algún lado –
Georg: Todo esta mas que hecho, yo me he encargado de todo. Los cuatro médicos encargados de pediatría, obstetricia y ginecología se encuentran con ella. Son los mejores de toda la comunidad. De haberlo sabido… - bufo desviando su mirada –
Ametz: Que?
Georg: Me la hubiera llevado a Berlín
Ametz: Estoy segura de que aquí serán tan capaces como allí, no te preocupes – le tranquilice mientras le tocaba el hombro con cariño –
Su reacción fue mas déspota de lo que nunca podría haber imaginado. Se aparto tan pronto como sintió el tacto de mi piel contra la suya. Era el momento.
Ametz: Me tienes miedo? O es solo aversión? – le salte herida en el orgullo –
Tardo en digerir mi pregunta pero menos de lo que la sorpresa conllevaba.
Georg: Ni una cosa ni otra
Ametz: Entonces?
Georg: Que?
Ametz: Que hay en mi que tanto te disgusta?
Georg: Me lo preguntas? – me contesto riéndose –
Ametz: Si, porque no lo se. Bueno.. – proseguí antes de que pudiera contestarme – se que piensas que yo vendí la exclusiva y que soy la mas astutas de las zorras que se han acercado a vosotros desde que sois famosos. Que me lo he sabido hacer muy bien para engañaros, sobre todo a Bill, y conseguir lo que desde un principio era mi propósito, pero.. no has barajado ni por un segundo que puedo estar diciendo la verdad?
Georg: No – me contesto al instante –
Ametz: Me crees tan mala? – le pregunte atónita –
Georg: No, solo aprovechada.
Ametz: Que ves en mi que tan poco te gusta Georg? Que te hago sentir que tanto odio me tienes?
Georg: No es odio. Siento indiferencia.
Ametz: Mentira, la indiferencia no se transmite del mismo modo que tus miradas hacia mi, van cargadas de algo y te aseguro que eso no es indiferencia.
Georg: Ahora si, creo que has tenido lo que te merecías.
Ametz: Pero si tan mala soy.. por que me ha dolido tanto que todo haya acabado? Por que según tu, he tenido lo que me merecía, si nadie me importa?
Georg: Se te ha acabado la gallina de los huevos de oro; aun así, creo que al final, si le quisiste, pero ese tipo de amor es de los que hay que mantener cuanto mas lejos mejor.
Ametz: Mira.. por desgracia, sobre todo para ti, nos vamos a tener que ver durante mucho, mucho tiempo. Nekane nos une lo quieras o no y espero que algún dia, que se llegara, veas mas allá de esa mascara que has creado entre tu y yo, impidiendo percibir lo que de verdad soy.
Georg: Lo dudo.. en cuanto la niña nazca Nekane se viene conmigo.
Ametz: Que se va contigo? – respondí sorprendida –
Emitió un sonido despreocupado como sabiendo que no debía contar nada mas.
Ametz: Bueno.. claro.. os iréis a vivir juntos claro, pero aun así, yo no me voy a separar de ella porque estés tu! Y espero – mi tono empezó a sonar amenazante – que no intentes hacerlo!
Georg: El que? – pregunto haciéndose el loco –
Ametz: Separarnos!
Georg: Jamás haría eso, se lo importante que eres para ella y aunque no seas de mi agrado, lo mas sincero que veo en ti, es la amistad y el cariño que la profesas.
Ametz: Debo decir.. gracias?? – solté sarcástica –
Georg: No, limitate a mantener las distancias nada mas
Ametz: Es una amenaza?
Georg: Con Nekane no, con Bill si
Ametz: Te crees con derecho para hacer eso?
Georg: Con Nekane no, con Bill si
Le mire con odio, con ese que desde hacia un mes se había convertido en mi mejor amigo.
Ametz: Sabes? Puedes estar siendo el mejor amigo del mundo o el peor de todos, eres consciente no?
Entorno sus ojos antes de contestar:
Georg: Correré el riesgo
Ametz: Y si el… si quisiera estar conmigo, que? Lo ibas a impedir?
Mi tensión empezaba a dispararse y sentía el flujo sanguíneo golpearme las sienes, mal síntoma. Mi estado de animo estaba cambiado y mi paciencia llegaba al limite.
Georg: Por las buenas.. si
Ametz: Yo jamás hice eso con Nekane! Me gustases o no, eras a quien ella había escogido! No tenia ningún derecho a entrometerme!
Georg: Pero yo no soy tu
Mis ojos se tensaron en una línea para intentar ver lo que me quería decir. Indignada como estaba, solo podía mantener mi voz en un tono demasiado alto para el lugar que nos encontrábamos, pero me resultaba imposible reprimirme mas.
Ametz: Entonces quien esta siendo el malo ahora? ¿¿¿Yo???
Georg: Mira Ametz.. este no es el lugar..
Ametz: No me vengas con esas ahora, contesta!
Georg: Ya sabes lo que pienso, incluso mucho antes de que me lo preguntases.
Ametz: Eso no cambia mi pregunta
Georg: Ni tampoco la realidad, así que como lo que deseas no se va a cumplir deja esta campaña que tienes para ganar votos porque esto no son las elecciones municipales.
Ametz: No necesito ni tu voto, ni tu aprobación
Georg: Bien, porque no los tendrás – soltó algo mas relajado –
La dureza de sus palabras habían hecho mella en mi, que sin querer empecé a lloriquear. Demasiado había aguantado.
Ametz: Y.. dime, los demás también piensan tan alegremente de mi?
Georg: Porque te iba a contestar a eso?
Ametz: Por educación?
Georg: Si te digo que si, te haré mas daño del que ahora puedas soportar, y aunque no me agrade, te necesito aquí junto a mi, para apoyar a Nekane y su familia.
Ametz: Eso se llama egoísmo, sabes?
Georg: Si, pero ellas son lo que mas me importan
Pensé mirando al suelo cuando sentí que mi primera lagrima moría en el frío suelo de mármol beige, y desee que ese amor que Georg dejaba fluir con sus palabras fuera el mismo que Bill hubiera sentido por mi, ser Nekane y el Bill, que el se desviviera por mi como Georg lo estaba haciendo por mi amiga.
Ametz: Y si es que no?
Georg: Te crecerás de una manera que te ayudara a coger fuerzas intentando recuperar una batalla que ya tienes perdida, así que, de cualquiera de los dos modos, te estoy ahorrando un sufrimiento innecesario.
Ametz: Quiero saberlo. Sino me lo quieres decir es porque sabes que eres el único que me odia, sino, no te hubieras privado del placer de clavarme un poco mas el puñal
Georg: Ves como eres muy lista?
Ametz: Mira Georg, al único que le permití y le permitiré ciertas confianzas es a Bill, así que ese tono conmigo, lo varias ok?
Georg: Lo siento – me confeso – los nervios.. no me están jugando una buena pasada.
Ametz: A mi tampoco y me estoy aguantando las ganas de abofetearte
Georg: No lo harías.. – se rió –
Ametz: Si no me contestas, puede
Georg: Ninguno piensa como yo
Ametz: Quienes son ninguno?
Georg: Por que debería darte esta información? – se sobresalto –
Ametz: Otra vez?
Bufo y continuo:
Georg: Esta claro que Bill, no se porque narices ya no lo piensa, de hecho dudo que ni en un principio lo hicera. Gus se mantuvo al margen, pero finalmente se posiciono, un votante mas a tu favor – me sonrió desagradable - Y Tom reacio como es a estas cosas, nunca dijo nada en publico, imagino que entre ellos dos, como muchas otras cosas, si que hablaron. Le dolió mas que a nosotros.
Su ultima frase me hizo adivinar que no se refería solo a la exclusiva.
Ametz: Lo de Tom es pasado
Rió entre dientes antes de decirme:
Georg: Ves como las pillas al vuelo?
Ametz: No soy imbécil! Y ah! – me acorde de repente – aunque Bill no me lo dijo, acabo de adivinar que tu numerito de las revistas en el coche con Nekane, lo tenias mas que planeado, eh?
Georg: Tu que crees?
Ametz: Sabíais mi reacción … - me empecé a convencer – sabíais que es lo que iba a hacer, eh? – descubrí con la mirada perdida – Fue todo.. preparado!
Georg me miraba algo atónito como no creyéndose que yo acabara de descubrir aquello.
Ametz: Kendra… lo de Kendra… era cierto que era mentira!?! – grite entre preguntando y admitiendo –
Georg: Vaya.. ahí me has fallado. Suponía que Bill te lo habría dicho..
Kendra había sido tan engañada como yo, y ahora si su dolor había llegado a conocer toda la verdad, tendría que ser mas amargo que el mío, sabiendo que había sido utilizada para demostrar el amor de ‘la otra’
Nos rompió nuestro mundo, uno de los doctores que se acerco por la espalda de Georg.
Dct: Sr. Listing?
Georg se volvió como si un calambre le hubiera recorrido el cuerpo entero para enfrentarse al medico.
Georg: Si, soy yo, dígame
Dct: Las cosas se van normalizando, tanto el pulso de la madre como el de la niña es estable, al igual que sus constantes.
Georg: Eso quiere decir que..??
Dct: Ha empezado a dilatar y aunque se espera un parto bastante largo, las cosas van mejorando.
Ametz: Diosss que alivio! – solté espirando con fuerza –